Contenidos de noviembre de 2010

turn around*

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Visto aquí

Descanso

Dog in guitar case by Mike Belleme
Dog in guitar case by Mike Belleme

Bailando en las películas


Dancing at the Movies – Music Video [04m45]
Dancing at the Movies – Music Video [04m45]

Tiburón: la historia de Aretha Franklin

Ahora que se vuelve a hablar de la posibilidad de que se haga un biopic sobre Aretha Franklin he aquí un concepto original de Bloger De Niro:

Aleta Franklin

Recomiendo visitar el sitio, aunque sólo sea por contestar a la encuesta que acompaña a cada dibujo (“Lo pillas?”: “sí” / “no” / “lo pillo y los trogloditas!”) o ver este otro dibujo.

Annihilator, 6 de noviembre de 2010

Annihilator, 6 de noviembre de 2010, sala Heineken

Normalmente en TicketMaster suele poner los horarios de los distintos grupos para las entradas que venden. Al no saber quiénes actuaban de teloneros, el sábado por la tarde se me ocurrió mirar a ver si conocía a alguno y, para mí sorpresa, me topé con que el concierto había cambiado de sala y de horario. Tanto la web del recinto que figuraba en mi entrada (sala Live!) como la nueva sala (sala Heineken) tenían el concierto en sus calendarios, así que intenté llamar para confirmar el cambio pero no puede contactar con nadie.

Salí de casa para plantarme en la sala Heineken a la hora que indicaban de apertura de puertas y vi que, efectivamente, ahí iba a tener lugar el concierto. En el exterior no había apenas gente y me gustó que en el control de la entrada usasen lectores de códigos de barras en lugar de romper el ticket. Habiendo llegado con tiempo me planteé ponerme a pie de escenario pero preferí sentarme delante de la mesa de mezclas, como suelo hacer, y esperar tranquilamente. Al principio la sala no estaba muy llena y, por desgracia, el primer grupo lo disfrutó más bien poca gente.

Svölk

De los noruegos Svölk no conocía nada, salvo el vídeo [05m47s] que me dio tiempo a ver antes de salir para el concierto y tenía curiosidad por verlos. Definiéndose a sí mismos como “the founding fathers of true Norwegian Bear Metal” en mi cabeza los catalogaría como stoner rock, lo que suponía un agradable contrapunto a la tónica más dura del resto de la jornada.

A mí me gustaron bastante y la media hora que actuaron me resultó muy entretenida. La sala Heineken no destaca por su acústica pero desde mi posición el sonido era bueno, aunque las guitarras estaban un pelín descompensadas y los solos apenas pude oírlos. Las voces corrían a cargo del bajista y uno de los guitarristas y se fueron rotando por los tres micrófonos que había sobre el escenario sin que el sonido perdiese calidad. Los graves estaban bien medidos, no dejando que el bajo se perdiese en la mezcla ni la saturase y haciendo que los bombos de la batería no arrollasen al resto del sonido.

La actitud de los músicos sobre el escenario fue inmejorable, teniendo en cuenta la papeleta de iniciar los festejos con un público que quizás no tenía mucho interés por su estilo de música. A pesar de esto los chavales estuvieron entregados (llegando a bajarse alguno de ellos del escenario), buscando la participación del público y agradeciendo cuando la gente participaba en las canciones. De su repertorio se me escaparon algunos temas pero recuerdo que empezaron el concierto con “Sweet Agony” seguido de “Miss Alcohol” y podría señalar “52″ y una mezcla de “Overload” y “Anchor” dentro del conjunto de canciones que tocaron. Su actuación terminó con “End Of Days” y por mi parte se llevaron un merecido aplauso.

Sworn Amongst

Tras un cambio rápido de equipo y una breve prueba de sonido empezó el concierto de Sworn Amongst un poco por sorpresa. De nuevo, salvo por un vídeo suelto que había visto en Internet, no tenía ninguna referencia del grupo más allá de su estilo musical. A grandes rasgos, estos ingleses tocan un thrash duro, con voces agresivas y ritmos acelerados en temas no especialmente cortos y adornados de solos bastante rápidos.

Todo su concierto estuvo bastante acelerado. Empezaron con “Exploited” y, casi sin pausa, empezaron a atacar los siguientes temas. Sí es cierto que el cantante se paró en dos o tres ocasiones para dirigirse al público y decir lo contentos que estaban de volver a España después de la gira que hicieron hace un par de años con Gama Bomb y Bonded By Blood. La actitud fue correcta y el grupo estuvo bastante activo sobre el escenario.

En esta ocasión el sonido no me pareció tan bueno. Yo notaba una subida del volumen en casi todos los instrumentos, que empujó el nivel de la mezcla un poco por encima de lo que mi oído tolera. Con los tapones no tenía molestias pero notaba el sonido algo saturado, lo que hizo que perdiese un poco la definición en los distintos temas. Podía apreciar el bajo únicamente en las partes más agudas y las guitarras se confundían en algunos momentos, pudiendo distinguir únicamente los ritmos y no las melodías. La voz se podía oír moderadamente bien pero únicamente los gritos que cortaban a través del resto de instrumentos se escuchaban con claridad.

Con todo, temas como “Darkness” o “The Rules Of Engagement” se pudieron distinguir bastante bien. Quizás el mayor perjudicado fue el guitarrista con los solos. A pesar de demostrar una más que evidente buena técnica (con una tendencia a abusar un poco del pedal de wah), su guitarra a veces no se diferenciaba bien en los momentos que tenía que destacar por encima del resto de instrumentos.

En algo más de treinta minutos alcanzaron su último tema, “Severance”, y se despidieron no sin antes invitar a la gente a echarle un ojo a sus mercaderías y quizás tomarse algo con ellos. Nada más salir de escena se empezó a despejar el escenario.

Annihilator

Un mural con el nombre del grupo tras las pilas de monitores y la plataforma de la batería adornaba el fondo del recinto cuando Annihilator empezó su esperado concierto, poco antes de las nueve y media. Con la sala ya llena, el repertorio lo abrió “Ambush” y el público se entregó a Jeff Waters en cuanto éste pisó el escenario. Este canadiense sabe hacerse querer y desde un primer momento sacó su mejor cara y todo su talento para intentar llevarse de calle a los asistentes.

Parte de su encanto radica en que parece que se lo está pasando bien al tocar. A pesar de las dificultades que tuvo con las guitarras su gesto no se torció en ningún momento, dedicando más de una expresión graciosa a los asistentes mientras arrasaba con su virtuosismo y precisión. Se movió de un lado al otro del escenario, siempre intentando provocar la mejor reacción posible del público, bajándose incluso en un momento para tocar con la gente casi literalmente encima.

Y el hecho de tener buenos temas también ayuda a tener un público entregado. Del disco Metal tocaron “Clown Parade” para seguirla de “Plasma Zombies”. Para este tema Waters se armó de una guitarra tipo Flying V con LEDs a lo largo del mástil y parte del cuerpo que utilizaría en otros temas también, cambiando entre los colores azul y rojo de las luces. El primer clásico de la cita fue “King Of The Kill”, coreado por casi todo el mundo, que continuaron con “Betrayed”, del último disco.

El concierto bajó algo de ritmo con “The Box” y “Hell Is A War” pero se recuperó rápidamente con “Ultra-Motion”. A estas alturas quedaba patente por qué Jeff Waters había escogido a los músicos que le acompañaban para ir de gira. Tanto el batería como el bajo se mostraron muy sólidos en sus interpretaciones de los distintos temas y no puedo señalar ningún momento en que sus actuaciones chocasen o chirriasen. Sólo hubo una ocasión en la que al baterista tuvo un desliz mínimo pero nada que empañase un trabajo bien hecho.

Caso aparte es Dave Padden quien, después de varios años a las ordenes de Jeff, no tiene que demostrar nada. Su labor a la guitarra al igual que con la voz está a la altura del jefe de grupo, y eso es mucho decir.

Jeff Waters también cantó en más de un tema. De hecho no parecía que hubiese nada que le incomodase o no le gustase sobre el escenario, salvo la iluminación. Llegó a pedir que, al menos durante un tema, se mantuviese la iluminación de la sala para poder ver al público y llegó a parar el inicio de una canción para darle la instrucción explícita al técnico de que no tocase las luces y se fuese tranquilamente a tomar una cerveza.

El concierto adquirió un paso considerable al llegar a clásicos como “Set The World On Fire” y “Welcome To Your Death”. A esta altura el sonido estaba todo lo afinado que era posible. Había empezado bien y a lo largo de la actuación noté algunos ajustes mínimos. La mezcla era buena, sin perder los sonidos individuales de cada instrumento. El bajo se podía escuchar algo menos en algunas partes pero el nivel era aceptable, la batería no prevalecía sobre las otras piezas y las guitarras se oyeron con claridad en todo momento mientras que los micrófonos también tuvieron un buen volumen tanto para las voces principales como para los coros.

Tras ver en directo “The Trend” y la facilidad con la que Waters ataca las partes más complicadas del comienzo del tema, y disfrutar de “The Fun Palace”, el grupo salió del escenario. Por supuesto, el concierto no estaba terminado pero sí que iba a tener otro cambio de marcha. Sobre las tablas y bajo los focos se colocarían tres sillas. En ellas se sentarían Jeff Waters con una guitarra, Dave Padden únicamente con un micrófono y Alberto Campuzano con su bajo. Dave se mostró molesto con un asistente (al que se dirigió y señaló) que debió insultar de alguna manera al cantante y le dedicó los siguientes temas. Las versiones pseudo-acústicas y mezcladas de “Phoenix Rising” y “Sounds Good To Me” sonaron de maravilla, con acompañamiento del público, y se merecieron los aplausos que se llevaron. Me cuesta imaginar que alguien viese algún fallo en la actuación de Padden.

Para encauzar el final del concierto optaron por “21″ y “Phantasmagoria”, “un tema escrito en el 84″, según el propio Waters, quien mencionó agradecido los veintiún años que llevaba viniendo de gira por Europa. El colofón lo pusieron con los primeros temas de su primer disco, “Crystal Ann” y “Alison Hell”. Por desgracia, la hora y media de la que disponían antes de tener que abandonar la sala y cederla como espacio de discoteca había concluido. Si vuelven por estos lares habrá que repetir, porque yo me quedo con ganas de más.

Blind Guardian, 5 de noviembre de 2010

Blind Guardian, 5 de noviembre de 2010

Aparte de mi más que aparente deterioro físico y mental, se nota que soy viejo por la pereza que me da ir a los conciertos incluso cuando sé que los voy a disfrutar. Cuando supe que Blind Guardian volvía por Madrid no dudé en comprar las entradas (o, más bien, en darle el dinero a mi hermano para que las comprase). Sin embargo, el viernes por la tarde no me apetecía nada salir de casa. En esta ocasión mi lado perezoso hizo que saliésemos para llegar sobre las 19:00, que era la hora de apertura de puertas.

Casualidades de la vida, esa decisión hizo que nos topásemos con los siempre encantadores Rafa y Raquel, que estaban acompañados de más personas e hicieron que la espera fuese mucho más agradable, poniéndonos al día de cómo nos iban las cosas. Más adelante nos topamos con los hermanos Martín y más gente así que a pesar de las bajas de algunos habituales hubo unos cuantos reencuentros. Siempre resulta grato hablar con buena gente y el viernes fue especialmente bien recibido.

La tarde trajo un par de sorpresas no muy agradables. La primera fue el retraso a la hora de entrar. No sé si retrasaron la apertura de puertas o tuvieron algún problema en particular en la entrada pero no vimos ningún movimiento en la larguísima cola hasta las 19:30. En vista de experiencias pasadas me temía no llegar a ver el concierto de los teloneros y la idea no me hacía gracia. Ya me había llevado una decepción cuando me enteré que Steelwing no acompañaban a Blind Guardian en este trozo de la gira pero quería ver a los artistas invitados igualmente.

Por desgracia, a la entrada del recinto se informaba que no había teloneros, con lo que a la espera fuera de la sala hubo que añadir una hora de tiempo muerto dentro. Con este panorama nos colocamos en un sitio donde no incordiásemos demasiado y estuvimos charlando un rato hasta que empezó el concierto, especulando si el repertorio ofrecería algún añadido como “compensación” por no traer teloneros.

La introducción de “Sacred Worlds” comenzó a sonar sobre las 20:45 y el grupo salió al poco rato, mientras el programa de luces ambientaba la sala al ritmo de las partes pregrabadas. Nos habíamos puesto más o menos en el mismo sitio donde vimos el concierto de Mr. Big y en cuanto empezaron a tocar pudimos comprobar que, de nuevo, el sonido era bastante bueno (con tapones, por supuesto). Todo la mezcla estaba bastante equilibrada, con las guitarras oyéndose bien sobre la base de la batería. Bajo y teclados estaban bien medidos y no destacaban en exceso, complementando a los otros instrumentos. Quizás el volumen del micrófono de Hansi estaba algo bajo pero se le entendía bien y no supuso un perjuicio grave para el sonido del conjunto.

Habiendo abierto con nueve minutos de tema del último disco, el grupo se dedicó a presentar varios temas clásicos, con introducciones no muy largas pero sí bien acogidas. Empezaron con “Welcome To Dying” y, para no bajar el ritmo, lo siguieron con “Born In a Mourning Hall”. Hansi explicó algo del contexto mítico de la historia que narra la canción de “Nightfall” y, por lo general, procuró mantener algo de conversación con el público. De hecho, el alemán decidió dedicar “Fly” al pulpo Paul, lo cual provocó algunas risa y aplausos, antes de explicar que trataba sobre Peter Pan. Estas dos últimas canciones estuvieron acompañadas de vídeos en tres pantallas grandes que forraban la parte trasera del escenario, algo que continuaría a lo largo de la tarde y aportó un punto más de interés a todo el espectáculo.

El repertorio estuvo dentro de lo previsible, teniendo en cuenta que es la gira de presentación de su último disco. Eso sí, el público tenía claro que quería escuchar “Majesty” y antes de que tocasen “Time Stans Still (At The Iron Hill)” ya lo coreaba gran parte de la sala. El grupo lo tomó con humor y Hansi explicó que, a pesar del interés, sus corazones estaban hechos de piedra y no habría “Majesty” esa noche. La historia fue cambiando un poco cuando el público seguía pidiéndolo después de la contundente “Traveler In Time” (uno de los temas que más me gustó de la tarde), ya que Hansi explicaría que la decisión de no tocar el tema solicitado era de Markus y que su posición era inamovible.

“This Will Never End” precedió a “A Past And Future Secret”, presentada por Hansi como una historia sobre el rey Arturo (algo que parte del público no debió reconocer por la falta de respuesta) y tocada, como es costumbre, con guitarras acústicas. Antes de este tema el público seguía pidiendo “Majesty” y Hansi bromeó con que la iban a tocar pero en versión acústica, aclarando rápidamente que eso era algo que realmente nadie quería escuchar.

Tras la versión acústica cambiaron de guitarras y el cantante anunció que Markus había cambiado de opinión (lo que provocó que el publico corease su nombre) pero que ahora era Andre el que se negaba a tocar la canción solicitada. El público empezó a corear el nombre de Andre quien teatralmente cedió ante la presión y por fin se escuchó “Majesty”.

Tengo que destacar que la voz de Hansi sonó muy bien, tanto en los temas antiguos como en los nuevos, mejor que la última vez que les vi. En las partes instrumentales más largas se retiraba para beber algo de agua pero no parecía que tuviese muchos problemas con las partes más complicadas de su repertorio.

“Tanelorn (Into The Void)” vino seguida de “Imaginations From The Other Side”, que presentaron como la última de la noche. Por supuesto, no sería así y al cabo de un rato el grupo volvió a salir a escena bajo la música y el vídeo del comienzo de “Wheel Of Time”, que sería la última del nuevo disco de la noche. De nuevo sacaron sillas y guitarras acústicas al escenario y Hansi habló de bosques lejanos para dar paso a “The Bard’s Song – In The Forest”. Como suele ser habitual, el público acompañó toda la canción y todo el grupo pareció estar contento con el resultado.

En los conciertos de Blind Guardian siempre se observa un alto grado de participación del público a la hora de cantar, como se volvería a demostrar con “Valhalla” y su estribillo repetido una y otra vez al final de la canción. Hansi se mostró bastante contento con el nivel del público y llegó a hablar de incluir algún tema en un disco de directos, aprovechando que estaban grabando la actuación.

El concierto terminó con paisajes de la Tierra Media, pintados por “Lord of the Rings” y, como no podía ser de otra manera, “Mirror Mirror”. Dos horas de reloj tras el comienzo del concierto el grupo dejaba a un lado las instrumentos y se despedía hasta la próxima ocasión, que espero no perderme.

Amo la música

I love music by NoDate
“I love music”, por NoDate en deviantART

Annihilator, hace mucho tiempo

Ya que al día siguiente del concierto de Blind Guardian iré al de Annihilator y que ayer puse un vídeo de los alemanes tenía la idea de poner algún vídeo de “Imperiled Eyes”, que es un tema impresionante y que creo que tampoco entrará en el repertorio en esta ocasión. Sin embargo, me topé con este vídeo y no me puedo resistir a ponerlo, aunque sólo sea por ver Jeff Waters con veintiún años menos:

Annihilator - Alice In Hell
Annihilator – Alison Hell [05m25s]

Blind Guardian – You’re The Voice

Blind Guardian - A Voice In The Dark
Blind Guardian – You’re The Voice [04m39s]

Con el repertorio tan espectacular que tiene Blind Guardian no tendría mucho sentido que tocasen esta versión del “You’re The Voice” de John Farnham [05m01s] en el concierto de este viernes en Madrid. Sin embargo no deja de ser una buena interpretación y me gusta que alguien se haya molestado en editar la canción sobre el vídeo original del tema.

Presentación del libro “Club 45″

Tenía que haber avisado de esto mucho antes:

Presentación y Firma de Libros: 'Club 45' con Alex Cooper

Por favor, mirad los contenidos del “Club 45 : 90 canciones de la Era Pop para mods y jetsetters” y decidme si una velada dedicada a esta música no os parece increíblemente apetecible:

Este libro, repleto de anécdotas, detalles y evocadoras imágenes, es imprescindible para fanáticos de los sesenta y amantes de la música en general. Un apasionante viaje por los clubs, los estudios de grabación y las calles que frecuentaron los protagonistas de la explosión beat, los lugares y las canciones donde se esconden las auténticas raíces de la cultura pop.

Pues eso: el jueves, 4 de noviembre, a las 20:00 en El Argonauta, calle Fernández de los Ríos, 50 (Madrid), con entrada libre.

1838 entradas