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Metallica, Lamb of God, Mastodon, 13 de julio de 2009

Habiendo comprado por primera vez una entrada de grada no sabíamos muy bien qué esperar. Se había montado el escenario en el centro del recinto y desde nuestra posición teníamos una buena vista del mismo, con ciertas pegas.

Mastodon

Los primeros en ocupar – con puntualidad – el escenario fueron Mastodon y en ese momento vimos lo desventajoso de nuestra colocación: todo el grupo estaba orientado hacia el lado contrario al que nos encontrábamos. Tomándolo por el lado positivo, tuvimos la oportunidad de apreciar mejor el impresionante trabajo de Brann Dailor a la batería, que además inauguró el repertorio cantando “Oblivion”, el primer corte de su último disco, “Crack The Skye”.

El sonido al principio no parecía demasiado bueno. Las guitarras de Bill Kelliher y Brent Hinds tenían un sonido un tanto sucio y poco definido, mientras que Troy Sanders pareció tener algunos problemas con su bajo durante la actuación. Las voces de Troy y Brent se podían oír pero eché en falta algo más de claridad en el sonido que nos llegaba a nuestro sitio. Al ir avanzando el concierto la mezcla del sonido mejoró bastante y, de todas maneras, la selección de temas era suficientemente reconocible como para poder seguir el concierto sin problemas.

Me sorprendió que tocasen “Blood and Thunder”, de “Leviathan”, en segundo lugar. Siendo, a mi entender, su tema más reconocible supuse que lo dejarían para el final de su setlist. Claro que, contando únicamente con treinta minutos, tampoco tenían mucho tiempo habría supuesto una gran diferencia. De hecho, su concierto pasó, a mi gusto, en un abrir y cerrar de ojos y antes de que nos diésemos cuenta ya habían atacado “The Wolf Is Loose” y “Crystall Skull” (de “Blood Mountain”) y habían vuelto a su último álbum con el tema homónimo, “Crack The Skye”.

Bill se paseó en un par de ocasiones por la parte “trasera” del escenario y Brent y Troy hicieron lo propio en algunos de los momentos que estaban liberados de su atadura al micrófono. Creo que el escenario les vino un poco grande y estoy convencido de que en una sala normal, con una distribución más convencional, su actuación habría resultado mucho más contundente. El tener una ventana de tiempo tan ajustada tampoco les favoreció y, tras los temas citados, sólo pudieron tocar “Iron Tusk” y “March Of The Fire Ants”, siendo este último tema el único sacado “Remission” en todo su corto repertorio.

Apenas unos saludos, que fue poco más de lo que pudieron hacer durante el concierto, y el grupo tuvo que desalojar para dar paso a la puesta a punto del escenario para los siguientes músicos. A pesar de todo me dejaron un buen saber de boca y si vuelven en otras condiciones intentaré ir a verles para disfrutar de una actuación suya como es debido.

El trabajo en el escenario se realizó de forma rápida y en el tiempo previsto estaba todo listo para el siguiente grupo.

Lamb Of God

Para Lamb Of God seguíamos estando a espaldas de la batería con lo que, siguiendo con el mismo enfoque positivo, pudimos apreciar desde un ángulo poco habitual el talento de Chris Adler. Sin embargo, ahora no había pies de micrófonos (ya que Randy Blythe no usa) y sobre el escenario había cuatro alfombras con el nombre del grupo, colocadas hacia cada esquina. Los músicos se repartieron sobre las alfombras mientras sonaba “The Passing” y empezaron el concierto propiamente dicho con “In Your Words”.

Todos se movieron bastante, siendo Randy el más activo, y tuvimos ocasión de ver bastante bien algún sólo de Mark Morton y Willie Adler y de apreciar la barba blanca de John Campbell :P . El sonido me seguía pareciendo turbio y muy descompensado. Los bajos tanto de la batería como del bajo no tenían definición y las guitarras no destacaban en los momentos que debían. El micrófono de Randy también habría agradecido algo más de volumen pero puede que todo esto fuese achacable a nuestra posición.

Tampoco hizo que disfrutase mucho menos de temazos como “Set To Fail”, que fue el tercer tema de la noche de “Wrath”. Randy estuvo bastante comunicativo y pareció agradado de encontrar algunos grupos de personas un poco más alocadas que otras. Por cierto, no quiero ni imaginar el calor que debía hacer en la pista. Donde estábamos nosotros no hacía mucho calor: todavía no había llegado todo el mundo y parecía estar todo bien ventilado. Sin embargo, Randy se echó varia veces agua por la cabeza y la concentración de gente en el gallinero junto con el calor del día me hace suponer que no debió ser un lugar muy cómodo esa tarde.

El repertorio de Lamb Of God también estaba restringido a un tiempo bastante limitado pero tuvieron tiempo de repasar su discografía con temas como “Ruin” de “As The Palaces Burn”, “Now You’ve Got Something To Die For” de “Ashes Of The Wake” y “Walk With Me In Hell” de “Sacrament”. Randy animó a la gente a corear y cantar, mientras que iba de un lado para otro del escenario, cruzándose con sus compañeros que intentaron cubrir todos los puntos que pudieron. Del último disco tocaron un tema más, “Dead Seeds” (lo que me deja con las ganas de escuchar “Grace” en directo), que precedió a “Laid To Rest”.

Hacia el final de la actuación pidieron un aplauso para Mastodon y para los cabezas de cartel de la noche, acompañando el saludo con un par de compases de temas de estos grupos. El concierto lo cerraron con “Redneck” y “Black Label”, que es el único tema de “New American Gospel” que cayó, y se llevaron una merecida ovación a su retirada.

Metallica

La espera para Metallica se hizo más larga de lo esperado. La casi media hora de retraso dio para ver al que parecía ser uno de los vástagos de Lars Ulrich “ayudando” a colocar las hojas del setlist sobre el escenario y para que el público se pusiese a hacer la ola. Hasta el momento el recinto no se había llenado pero a medida que se acercaba al hora programada del comienzo del concierto de Metallica los huecos se fueron rellenando.

Tras la espera se apagaron las luces y comenzó a sonar “The Ecstasy of Gold”. La salida de los integrantes del grupo a escena fue recibida con aplausos y gritos y cuando volvieron las luces el concierto empezó con “That Was Just Your Life”.

Ahora un pequeño inciso. Sé que es la gira de “Death Magnetic”. Sé que están muy contentos con el disco y las ventas y todo lo demás. Ahora bien, hay pocas cosas que justifiquen un repertorio donde hubo seis canciones del último disco, alguna de las cuales pasa de los ocho minutos. Y eso es lo que quería comentar y quitar de en medio antes de seguir con la crónica.

La mejoría en el sonido en comparación con los grupos anteriores se sintió desde el primer momento. La voz de James Hetfield sonaba clara y a un volumen alto, no dejándose comer por la batería de Lars que, para mí, estaba demasiado alta, sobre todo de bajos. El sonido de las guitarras tenía mucho más brillo y definición, algo que se podía notar tanto en la de Kirk Hammett como en la de Hetfield. Quizás el bajo de Robert Trujillo estaba un poco saturado pero de volumen estaba en “lo normal” para los bajos de Metallica: bastante bajo.

Si, a pesar de las carencias, el sonido ya estaba trabajado, donde se notó el dinero invertido fue en la presentación. El primer tema estuvo acompañado de un espectáculo de láseres para los que hubiese cambiado pocos sitios por el nuestro. Y no sería el único truco de la noche. Pero eso lo comento dentro de un par de párrafos. Cada uno de los seis micrófonos que había repartidos por el perímetro del escenario tenía su pequeño programa de luces y por encima del escenario varios operarios manejaban unos focos. Además había cuatro cajas con forma de féretros gigantes de las que colgaban algunas luces y que descendían en algunos momentos para hacer una especie de coreografía entre ellas.

Volviendo al repertorio, el concierto siguió con el último disco, tocando “The End Of The Line”. Le siguió “For Whom The Bell Tolls”, que fue el primer tema donde se notó que todo el público se sabía al dedillo cómo va la canción, y “Holier Than Thou”. Después se retiró el grupo y empezaron las explosiones.

Como viene siendo habitual, “One” llegó acompañado de un espectáculo pirotécnico, con una serie de deflagraciones cuyo calor nos llegó hasta a nosotros y me hizo pensar en los pobres operarios de los focos que estaban sobre el escenario. En este tema se cristalizaron los vicios y virtudes de la Metallica contemporánea: James con su buena voz y sus dejes, Kirk con su saber hacer y sus limitaciones, Trujillo sobrado hasta el desaprovechamiento y Lars que parece que le cuesta seguir el ritmo. Y la pirotecnia. Unas llamaradas que cambiaban de color al compás de la música emergieron en momentos señalados de la zona centro del escenario.

Siguieron con “Broken, Beat And Scarred”, dedicada a cada uno de los asistentes, y “Cyanide”. Aparte de las dedicatorias (hubo una para los teloneros) Hetfield soltó algunas de sus conocidas frases, preguntó por el último disco y se mostró bastante hablador. También se sintió en la necesidad de resaltar lo heavy de “Sad But True”, que fue el siguiente tema del concierto. Dentro de lo que no esperaba escuchar estuvo su verisón de “Turn The Page” a la que siguieron con más temas del último disco, “All Nightmare Long” y “The Day That Never Comes”.

Afortunadamente volvieron por derroteros más clásicos con “Master Of Puppets” y “Battery”, que animaron la recta final del grueso del concierto. Los sólos de guitarra que Kirk tocó entre temas, tanto a la eléctrica como a la acústica, no me impresionaron demasiado pero les sirvieron a los demás integrantes para descansar unos segundos e incluso para girar la plataforma del centro del escenario sobre la que se asentaba la batería.

El concierto “terminó” con “Nothing Else Matters” y “Enter Sandman” pero no tardaron en volver a salir para acabar propiamente. “Blitzkrieg” fue la otra versión escogida para la noche y, siguiendo con la evocación de los primeros tiempos del grupo, tocaron “Motorbreath” a continuación. El último tema de la noche, para el que James pidió que la gente se quedase sin voz de gritar, fue “Seek & Destroy”. El fin de fiesta lo acompañaron con globos hinchables negros con el logotipo del grupo que dejaron caer sobre un público encantado.

Toda la actuación duraría unas dos horas, tras las que el grupo se despidió individualmente con unas pocas palabras y procedió a repartir púas y baquetas entre los cercanos al escenario.

La crónica tendrá que esperar

Metallica, 13 de julio de 2009

Me levanto dentro de cinco horas, espero que lo comprendan.

Chickenfoot cancela el concierto de hoy en Madrid

De la página oficial:

Madrid Show Jul 1 Cancelled Due To Injury

We are sorry to inform our Spanish fans that Chickenfoot cannot perform tomorrow night in Madrid due to a serious injury to drummer Chad Smith. Chad was performing on stage last night in Paris and during the show he hurt his right arm badly. He has torn his small bicep and cannot play the show Weds July 1st. The band is very sorry they cannot play for their Spanish fans this week and plan to return as soon as possible.

Más información en Rafabasa y en Hipersónica.

Gracias mil a Iván por el aviso.

Hayseed Dixie, 8 de mayo de 2009

Hayseed Dixie, 8 de mayo de 2009

Gran concierto al que asistí el pasado viernes en la sala Caracol. Y eso que, habiendo llegado con media hora de adelanto sobre el comienzo de la actuación, parecía que iba a ser un poco embarazoso, ya que en la sala no había a esas horas ni veinte personas. Sin embargo, cuando rozaban las diez de la noche, la sala parecía haber cubierto su aforo.

Se abre el telón (no, no es un chiste) y aparece Hayseed Dixie, un cuarteto vestido de redneck que empieza a tocar “Breaking The Law”. La velada promete.

El sonido fue bastante decente, aunque a lo largo del concierto el bajo de Jake “Bakesnake” Byers tuvo algunos acoples indeseados y “Deacon” Dale Reno necesitó que se corrigiese el volumen del monitor de su mandolina hacia el principio. Aparte de eso, todos los micrófonos e instrumentos estaban muy bien mezclados. La voz de Barley Scotch (John Wheeler) se oía claramente, al igual que su guitarra y el violín que sacaba cuando la canción lo requería. Igualmente, podía oír el banyo de “Reverend” Don Wayne Reno sin ningún problema, con los tapones puestos.

La primera “no-versión” del concierto fue “Kirby Hill”, que fue seguida de “You Shook Me All Night Long”. John le imprimió un buen tono al concierto en los momentos en los que hablaba al público y se disculpó por no saber decir nada en español. “Trickle Down” fue la primera canción del “No Covers” que tocaron y resultó tan graciosa como los comentarios de “Barney” sobre la homosexualidad de los alienígenas, dada la aparente afición de estos a realizar sondas anales. Este comentario venía a cuento de “Alien Abduction Probe”, la siguiente canción que, según este foro, es una composición de Lonnie Wayne Flemmer.

Las presentaciones de las canciones las hacían aún más divertidas, como cuando el cantante introdujo “I Don’t Feel Like Dancin’” como una canción de Elton John para George Michael. John hizo que sufría un pequeño percance con sus partes pudendas al intentar cantar en el mismo registro que los interpretes originales del tema, diciendo que creía que esas personas no tenían lo mismo que él. El concierto continuó con “Walk This Way” y “Ace Of Spades”, siendo este segundo tema uno de los más aclamados de la noche.

Aunque todavía no he dicho nada la respecto, tengo que destacar el enorme talento musical que hay en Hayseed Dixie. Teniendo en cuenta el origen del grupo y que en su repertorio toquen canciones como “Hell’s Bells” cambiando las campanadas por toques en una botella de cerveza, es normal que muchos se queden con la impresión equivocada de que el grupo no pasa de ser una banda de versiones divertidas. Yo quiero dar testimonio de un grupo al que le sobra maestría con sus instrumentos y entienden lo suficiente de música como para coger una canción y convertirla en una nueva obra sin perder la esencia de la original. Sobre eso, además, son capaces de echar humor y dar un recital de buen rollo.

Y si alguien que todo es es fácil que pruebe a tocar su versión de “Black Dog” en directo y conseguir que el público acompañe entusiasmado. O a interpretar un pedazo de tema instrumental como “Blind Beggar Breakdown”. O, a continuación, emular la demostración la “prueba de fraternidad” entre Doyle y Don Wayne Reno, atacando el comienzo acelerado de “Foggy Mountain Breakdown” con la mano izquierda de Dale haciendo la digitación sobre el banyo de Don Wayne mientras este se encargaba de la mano derecha. Más tarde llegarían a tocar los cuatro de forma cruzada. Atrévanse y luego me cuentan.

“Detroit Rock City” fue la única canción de Kiss que tocaron, presentándola sobre la historia de un conductor borracho que acaba recibiendo su merecido. John habló de su vil abuelo, que fabricaba el mejor brebaje que él conocía, para dar paso a “Corn Liquor”, igual que explicó, en medio de “She Was Skinny When I Met Her”, que estar mejor “equipado” le habría venido bien para superar los excesos de la entrepierna de la mujer sobre la que cantaban :P . Siguiendo con la temática, “Fat Bottom Girls” fue el siguiente tema de la velada y a mí me gusto tanto o más que “War Pigs”.

La última “no-versión” fue “I’m Keeping Your Poop”, sobre la que John nos contó la historia de desamor que inspiró la canción. También rememoró como le cantó la canción a la mujer que le había roto el corazón… a las cuatro de la mañana, antes de acabar tirándose a la hermana de esta. “Holidays” sería la primera de las tres “últimas” canciones.

La preferencia de Dale por las mujeres con exceso de voluptuosidad fue el asunto expuesto por John que dio paso a “Whole Lotta Rosie” para, a renglón seguido, “cerrar” el concierto con “Highway To Hell”, canción en la que a John le saltó una cuerda de la guitarra. Tras esta canción, los cuatro músicos se retiraron rápidamente.

Al rato reaparecieron sobre el escenario, explicando que les parecía estúpido dejar al público esperando hasta que empezasen a pedir “one more song”, a lo que los asistentes respondieron coreando exactamente esa frase. La respuesta de John fue empezar a corear “TWO more songs”.

La primera de las propinas fue “Duelling Banjos”, un tributo al mítico Don Reno. Don, padre de Dale y Don Wayne, grabó con Arthur “Guitar Boogie” Smith el tema de este “Feudin’ Banjos” que más tarde aparecería con su nuevo nombre en la película “Deliverance” (conocida en estos lares como “Defensa”). El concierto terminó con “Will The Circle Be Unbroken”, no sin que antes John dijese que bajarían a pasar el rato con la gente y que había mercaderías que nadie estaba obligado a comprar pero cuya venta les reportarían algo de dinero para cervezas.

A pesar de que estuve tentado a quedarme para agradecerles el buen rato pasado supuse que ya habría suficiente gente que lo haría y me volví a casa, a escribir otra parrafada. Si es que no aprendo.

Priest Feast (Testament, Megadeth y Judas Priest), 15 de marzo de 2009

Con una semana de retraso por aquí dejo la crónica del concierto en La Cubierta de Leganés. Espero que la memoria no me patine mucho.

Conociendo de antemano el programa de la velada, nos planificamos para llegar después de la hora de apertura de puertas pero con tiempo suficiente para buscar un buen sitio en la plaza. Llegaríamos sobre las siete y veinte y nos encontramos con una cola kilométrica… y otra no tanto. Sin tener muy claro si había alguna diferencia entre una y otra aparte del tamaño nos pusimos en la más corta y esperamos un rato. No sé cómo sería en la otra cola pero en nuestro lado el acceso fue bastante rápido.

Una vez dentro pudimos subirnos un momento a la grada para ver el panorama con una cierta perspectiva y decidimos bajar a la pista a buscar un buen sitio. Como siempre, nos situamos en un lugar donde no molestásemos demasiado, delante de la mesa de mezclas, y estuvimos esperando un rato. Me alegró encontrarme con Santi e Isra y estuvimos charlando hasta poco antes de las ocho de la tarde.

Testament
A la hora programada, Testament salieron a escena. Habiéndoles visto recientemente no me importaba tanto que su repertorio se viese reducido a 40 minutos de reloj (había hasta un cronómetro para controlarlo). Lo que me reventó fue el sonido.

La Cubierta de Leganés es una pesadilla acústica. Con la bóveda cerrada, el retumbar de la batería apenas dejaba distinguir “Over The Wall”. La situación no mejoró con “The New Order” ni con “Souls Of Black” y yo todavía dudo si realmente escuché “Sins Of Omission” o fue un producto de mi cabeza golpeada por las ondas sonoras de la batería. De no conocer las canciones estoy convencido que no hubiese podido recordar más que un estruendo continuo. Benditos tapones para los oídos.

Gracias a los esfuerzos de Chuck, Alex, Eric, Greg y Paul, temas como “More Than Meets The Eye” o “D.N.R. (Do Not Resucitate)” resultaron medianamente inteligibles. El grupo lo echó todo en el escenario y el público intentó corresponder el esfuerzo con los coros de “3 Days In Darkness” y el tema que no podía faltar, “Practice What You Preach”.

Al igual que la vez anterior Chuck fue bastante comunicativo, a pesar de las restricciones de tiempo. A Alex, Greg y Eric les costo brillar a través de los problemas acústicos pero firmaron una buena actuación y Paul es una auténtica máquina de la batería. Con lo descompensado que estaba el sonido cualquier error hubiese sido aumentado desproporcionadamente pero esa noche estuvo impecable.

“The Formation Of Damnation” cerró una actuación en la que no tengo nada malo que decir del grupo.

Y ya puestos a buscar lo positivo de la velada, la puntualidad fue otro detalle a agradecer. Al igual que el concierto de Testament empezó a la hora anunciada, sólo hubo que esperar los veinte minutos previstos para el siguiente concierto. El cronómetro en esta ocasión marcaba sesenta minutos.

Megadeth
A pesar de los cabezas de cartel, yo había ido fundamentalmente a ver a Megadeth. Y fue durante su concierto que se produjo el milagro de la noche.

No sé si sería que abrieron la cúpula (aunque yo no me dí cuenta hasta bastante más tarde), que el técnico de sonido tras la mesa de mezclas era un genio o que Júpiter se había alineado con Marte. La cuestión es que el sonido fue inmejorable, teniendo en cuenta el sitio. Desde los primeros acordes de “Sleepwalker” la mezcla sonaba muy equilibrada (nuevamente, teniendo en cuenta el sitio). La batería tenía un nivel correcto, las guitarras tenían suficiente cuerpo y la voz de Mustaine se oía clara junto a los coros de Broderick y Lomenzo. Quizás el bajo estaba un poco escaso de volumen pero, tal y como había ido el concierto anterior, yo no hubiese tocado nada.

Con el cronómetro en marcha, el grupo se lanzó con “Wake Up Dead” y “Take No Prisoners” (ahí sí que oí bien el bajo). Mustaine no habló mucho, ni falta que le hizo: al llegar a “A Tout Le Monde” tenía la público cantando y botando en todo el recinto. El repertorio estuvo lleno de aciertos, como “Skin O’ My Teeth”, aunque yo hubiese sustituido “She-Wolf” por alguna otra canción. Cuestión de gustos.

Por cierto, me encantaron las guitarras de Dave y Chris. También me encantó ver como Chris Broderick, de quien Mustaine ha dicho recientemente que “es el mejor guitarrista que Megadeth ha tenido“, mostraba por qué Dave dice eso. A pesar de que “In My Darkest Hour” tampoco le dio espacio para lucirse, con el sólo de “Symphony Of Destruction” demostró que hay pocas cosas que se le resistan.

“Sweating Bullets” fue una grata sorpresa, ya que no la había oído en directo desde hace más de cuatro años. Con este tema, seguido de un espectacular “Hangar 18″, se encarriló el tramo final del concierto.

Tras una breve salida en falso (el reloj mandaba) llegó el turno de “Peace Sells” y su gran final, que dio paso, por supuesto, a “Holy Wars… The Punishment Due”. Las despedidas de Mustaine fueron respondidas con unos más que merecidos aplausos. Esperemos que su próximo disco, que debería salir por Septiembre, les vuelva a traer por estos lares pronto.

La media hora de preparativos sobre el escenario nos dio tiempo a comentar el concierto y descansar un poco la garganta. Costaría superar el recital de Megadeth. De hecho mucha gente optó por retirarse a las gradas, para estar algo más cómodos y alejarse de la polvareda que intentaban retirar del escenario.

Judas Priest
Haciendo gala de la puntualidad inglesa que caracterizó el programa de eventos de la noche, Judas Priest comenzaron su espectáculo una media hora después de las diez.

Mientras sonaba “Dawn Of Creation” pudimos ver el montaje del escenario, con dos torres (donde posteriormente se colocarían dos enormes banderas) flanqueando una puerta sobre la que estaba situada la batería. La salida del grupo con sus atuendos clásicos precedió la aparición de Halford, cubierto por un manto lleno de chapas metálicas, que se elevó desde el interior de una de las torres para empezar el concierto.

Si bien la puesta en escena resultaba impresionante, los temas del último disco, “Nostradamus”, no resultaban tan espectaculares, o al menos eso pensé mientras escuchaba “Prophecy”. “Metal Gods” volvió por los fueros más clásicos de los Priest e “Eat Me Alive” animó un poco más la velada.

El sonido volvía a ser cuestionable, al menos desde nuestra posición, sobre todo porque el sonido la batería de Scott Travis engullía y golpeaba todo el recinto. Con todo, las guitarras de Glenn Tipton y K. K. Downing se podían intuir tras el muro sónico de la percusión, y el bajo de Ian Hill retumbaba en los graves de la mezcla. A Halford se le oía pero me daba la impresión de que tenía que forzar mucho ciertas notas y se pasaron un poco con el efecto de eco en su micrófono.

“Between The Hammer And The Anvil” y “Devil’s Child” dieron paso a un esperado “Breaking The Law” (un tema que gusta especialmente en España, según Rob). Aunque “Hell Patrol” mantuvo un cierto nivel otro tema del último disco, “Death”, frenó demasiado el concierto. La salida en un trono de Halford, del que no se levantó apenas para cantar la canción, sólo contribuyó a la sensación de pesadez del tema. A pesar de todo había gente bastante emocionada, así que supongo que será otra vez una cuestión de gustos.

“Dissident Aggressor” y “Angel” no me ilusionaron tanto como cuando el telón de fondo, que había ido cambiando con los temas, mostró un enorme ojo, marcando el turno de “Electric Eye”. Para mí los clásicos fueron lo mejor de la selección de temas de los Judas, junto con el espectáculo que dieron. La moto hizo su aparición en el escenario y canciones como “Rock Hard, Ride Free” fueron bien recibidas. Dos clásicos seguidos, “Sinner” y “Painkiller” (con entrada en falso de Travis), cerraron el cuerpo de la actuación de los ingleses.

Volvieron al escenario al poco tiempo para tocar “Hell Bent For Leather” y un tema de Fleetwood Mac, “The Green Manalishi (With the Two-Pronged Crown)”. Halford disfrutó haciendo de director coral, a pesar de que el cansancio ya me hacía pedir que atacasen el siguiente tema.

“You’ve Got Another Thing Comin’” cerraba el concierto, con el grupo despidiéndose mientras echaban al público baquetas y púas. Sin embargo la noche depararía una pequeña sorpresa.

Los gritos y aplausos continuaban tras la salida del grupo, incluso cuando ya se habían retirado los micrófonos y las guitarras. Halford vuelve a salir a escena, visiblemente contento, y habla con el resto de integrantes del grupo. Travis se vuelve a colocar tras la batería y empieza a tocar un ritmo muy familiar mientras intentan recuperar el sonido de la guitarra de Downing. Cuando lo consiguen hace una señal y el grupo empieza con “Living After Midnight”, haciendo estallar el recinto con aplausos. El público empieza a cantar y el grupo regala un tema que no habían tocado en toda la gira. Como era de esperar, a estas alturas ya hay varios vídeos en YouTube de la sorpresa.

Tras este regalo el grupo se despide otra vez y ya no vuelve a aparecer, con lo que nos retiramos para intentar descansar un poco.

Y colorín-colorado esta crónica ha acabado.

Killfest Tour (Gama Bomb, Torture Squad, Exodus y Overkill), 28 de febrero de 2009

Killfest Tour 2009

Tras una pequeña paliza el viernes (ni siquiera he podido hacer una crónica en condiciones del concierto de Yebouna), salir de casa a las siete de la tarde sabiendo que no me podría sentar hasta pasada la medianoche no se me antojaba como un buen plan. Sólo el más que apetecible cartel de la noche y el haber pagado los 25,25€ de la entrada me motivaban a salir de casa.

A pesar de saber que las entradas estaban agotadas decidimos no ir con adelanto y la jugada nos salió bien. En la entrada había bastante gente, más de uno buscando entradas “de sobra”, pero el interior no estaba especialmente populado. Nos pudimos situar delante de la mesa de mezclas, donde podíamos ver el escenario y molestábamos menos al resto de asistentes.

Gama Bomb
Además llegamos justo al inicio del concierto de Gama Bomb, de quienes no había oído nada previamente. Con la primera canción se me olvidaron la pereza y el cansancio acumulado. Nada mejor que un poquito de thrash metal para despejarse.

Toda su actuación fue muy entretenida, con una excelente actitud sobre el escenario y un buen sonido. La media hora que estuvieron tocando se me hizo muy corta y me quedé con ganas de escuchar algún tema más sobre superhéroes, zombis y cerveza. De su corto repertorio me quedé sólo con los nombres “Final Fight” y “Bullet Belt” pero entre los asistentes los había que se sabían las canciones de memoria e identificarían mejor los temas.

Si vuelven por estos lares serán bien recibidos en mi agenda de eventos a los asistir.

Torture Squad
Todos los arreglos que eran necesarios para el siguiente grupo se realizaron en poco tiempo y Torture Squad no tardó en salir al escenario. Con una puesta en escena más seria que sus predecesores y un sonido más próximo al death metal, los brasileños tuvieron sus 30 minutos para lucirse.

Quizás por el hecho de sólo tener un guitarrista el sonido del bajo estaba mucho más presente pero la mezcla estaba bastante equilibrada. A pesar de contener temas mucho más agresivos la actuación tuvo un paso un poco más lento que la anterior, con el cantante dirigiéndose al público entre canciones para explicar que era su primera vez en España y resaltar la conexión latina entre el grupo (brasileño) y el público.

Del repertorio sólo recuerdo los nombres de las canciones que presentaron: “Beast Within”, “Pandemonium” y “Chaos Corporation”, que cerró su actuación. Fue un concierto interesante que aportó algo más de variedad a los estilos musicales de los grupos de la noche.

Exodus
Y llegó el turno de Exodus.

Los preparativos para el siguiente grupo tardaron un poco más que en la ocasión anterior, tiempo que aprovecharon los componentes del grupo para hacerse fotos y dejarse ver desde la puerta de salida al escenario. Nick Barker, que está sustituyendo a Tom Hunting (“de vacaciones en México”) en la gira, se dejó ver para hacer algunos ajustes en la batería.

Con muy poco desvío de la hora programa para el comienzo de su actuación, Exodus se colocó delante del público para empezar su recital con “Bonded By Blood”. A estas alturas la sala tenía su aforo completo pero desde nuestra posición no resultaba algo agobiante. Había bastante movimiento delante de escenario y Rob Dukes se quedó gratamente sorprendido de que mucha gente se supiese una letra con la que hasta él “tenía problemas”.

Al preguntar cuántas personas tenían “Shovel Headed Kill Machine” y ver la reacción del público, bromeó diciendo que seríamos “unos seis” y dio entrada a “.44 Magnum Opus”, que fue el único tema de dicho disco de la noche. Después saltaron a “Fabulous Disaster” y “Piranha”, mientras algunos asistentes se dedicaban a subir al escenario para saltar hacia el público. Aunque dos o tres individuos abusaron un poco estuvo bastante divertido ver a gente sobre las cabezas del público. Me imagino que los que estaban debajo no lo pasaron tan bien.

Lee Altus tuvo algunos problemas con el micrófono de su amplificador y estuvo la mayor parte del concierto bastante serio, junto a Jack Gibson. Al presentarlo Dukes cometió el “error” de llamarle “ruso loco” y comentó con Gary Holt en broma que seguramente le habría ofendido porque Lee es ucraniano. A pesar de los problemas técnicos el sonido fue muy bueno, salvo que el volumen de micrófono de Rob estaba algo bajo para mi gusto.

Dukes (y su camiseta del poster ¿japones? Star Wars) fue uno de los protagonistas del concierto, llegando a sustituir a la mano de derecha de Gary mientras éste bebía una cerveza, y con “Children Of A Worthless God” demostró que también puede sacar buena voz para cantar de forma más melódica de vez en cuando. Esa fue la única canción del último disco que tocaron, justo antes de “Blacklist”.

El repertorio incluyó clásicos como “A Lesson In Violence”, que precedió a la más reciente “War Is My Shepherd”, estando ésta última dedicada a los soldados muertos en cumplimiento de su deber. Tanto en esta canción como en otras me dio la sensación de que Barker estaba teniendo algún que otro traspiés menor, nada significativo, pero podrían ser cosas mías.

Con “Toxic Waltz” volvieron a los clásicos en un concierto en el que Dukes quiso que la gente cantase un “Oé, oé, oé” y en el que organizó un Wall Of Death (como este [00m23s] pero en chiquitín) como manda la tradición. “Strike Of The Beast” cerró una actuación que no me hubiese importado que tuviese unos cuantos temas más.

La media hora que pasó mientras preparaban el escenario nos sirvió para descansar un poco y darnos cuenta que los últimos de la noche tendrían que superar un listón muy alto.

Overkill
Overkill salió desde el primer momento a por todas. A las once y cuarto, la hora programada, los de Nueva Jersey comenzaron su concierto con “Deny The Cross”.

En este caso el sonido no fue tan bueno como las ocasiones anteriores. Los bombos de la batería estaban muy altos y el volumen de micrófono de Bobby Blitz estaba algo bajo. Con todo, no impidió disfrutar de un repertorio lleno de temazos como “E.vil N.ever D.ies” o “Hammerhead”.

A pesar del cansancio acumulado el público seguía entregado y el grupo lo dio todo. La gente seguía subiendo al escenario para tirarse, algo que parecía divertir a D. D. Verni. Aunque fuese por complacer, Bobby dijo que estaba siendo mejor concierto que el de Barcelona. Los acompañantes Derek Tailer y Dave Linsk también parecían pasárselo bien, aunque por la forma de la sala estaban relegados a unas posiciones un tanto periféricas. De hecho, si se tuviese que poner alguna pega al local sería que el escenario queda oculto por columnas y aparataje desde ciertos puntos de la sala. Tras la batería, a Ron Lipnicki tampoco se le podía ver.

“Hello From The Gutter” continuó la actuación, mientras que Bobby se subía a los monitores y apoyaba su mano en el techo. Tras la canción comentó que los que estabamos en la sala entendíamos que teníamos que protegernos y a los de fuera que no comprenden esto les dedicó “Thanks For Nothing”.

Revisitaron clásicos como “Feel The Fire”, “In Union We Stand” y “Rotten To The Core”, con Bobby desapareciendo del escenario cuando las canciones le ofrecían un descanso. Apunto de cumplir los 49 y a pesar de algún que otro vicio (en alguna de sus re-entradas todavía llevaba el cigarrillo en la mano) y su apoplejía en el 2002, el señor Ellsworth parece mantenerse en forma.

El concierto paró tras “Elimination” y “Overkill” y los cinco se retiraron del escenario, volviendo a salir al cabo de un rato para terminar la actuación de verdad. Primero vino “Necroshine” y después una mezcla de “Fuck You” y “Overkill” de Motörhead. Al final del concierto Bobby quiso experimentar lo que otros habían probado durante su concierto y se tiró sobre el público, que le sostuvo para que pudiese poner los pies en el techo.

Así se llegaba a las doce y cuarto de la noche y así nos marchamos, con otro gran concierto a nuestras espaldas.

Presentación de “Batacazo”, mañana en Hebe

Pues eso. Mañana concierto de Yebouna Kogorza en Hebe a partir de las 21:30. La sala, situada en la calle Tomás García número 5 de Madrid, celebra su vigésimo noveno aniversario y comienza las festividades con el concierto de entrada gratuita de los Yebouna.

Yebouna Kogorza 2009

Servidor estará presente si el agotamiento no lo impide.

Yebouna Kogorza, 20 de diciembre de 2008

Yebouna Kogorza
Llegó la noche del sábado y servidor se vio por los madriles, camino al concierto de Yebouna Kogorza.

Más que deberles yo una visita, me debía yo a mí mismo ir a verles en concierto otra vez. Todos los Yebouna son buena gente y las personas que atraen a sus conciertos son del mismo palo. Aparte de los artistas, me encantó ver y saludar a, Fer y Rebe, el Langas (quien, aunque tuvo que dejar el grupo hace ya una temporada, ahí estaba para disfrutar en primera fila), Jesús y Vicky, Juan, Edu y Mery, y unos cuántos más (incluido uno de mis profesores de la eskuela).

La media hora de “retraso” del concierto la pasé charlando entre bromas con la concurrencia, hasta que pasadas las 10:00 los chavales de Yebouna subieron al escenario de Jimmy Jazz. Aunque la sala no es muy grande, yo, que ya voy siendo viejo, me situé pegado a la barra para dejar espacio y disfrutar tranquilamente del concierto molestando lo menos posible.

Desde donde yo estaba el sonido era bastante bueno. La batería estaba perfecta y las guitarras muy equilibradas, a pesar de que en los sólos habrían ganado con un poco más de volumen. Las voces estaban bien, sin saturar pero sin perderse en la mezcla, aunque yo habría bajado un pelín el micrófono del batería. Claro que, teniendo en cuenta que el público coreaba todas las canciones era difícil no oirlas.

Uno tras otro, los temas de Yebouna tuvieron a sus fieles brincando y bailando, hasta el punto de hacer peligrar en más de una ocasión el micrófono del Mítico. Desde “Jódete” hasta “La Curva de la Felicidad”, los Yebouna dieron un buen repaso a un repertorio que trajo alguna que otra sorpresa (para mí) en forma de arreglos o efectos para darle una vuelta de tuerca más a sus creaciones.

A pesar de los nervios previos al concierto, los cuatro lo hicieron muy bien. Mítico se sale siempre por los cuatro costados, tocando y cantando como un campeón. Ángel y Paco están muy compenetrados y los dos tuvieron actuaciones muy buenas, sin incidentes que reportar. Viti, a quien no había visto todavía, tuvo una gran noche. El chaval, con 19 años, ya tiene la técnica para acompañar y lucirse en un grupo de gente con mucho talento.

A pesar de que a los bises alguno llegó con la camiseta puesta, al final de la actuación los cuatro rockeros estaban haciendo el riguroso top-less que exige el protocolo en estos conciertos. Aunque me tuve que retirar al poco rato de terminar el concierto, al filo de la media noche, me lo pasé muy bien y espero estar en el Hebe en la presentación oficial de “Batacazo”.

Así que ahí nos vemos. :)

Yebouna Kogorza en concierto

Yebouna Kogorza - Jimmy Jazz, 20 de diciembre

Igual que hacía ayer el blog del Club Musical Delta aquí pongo los datos del próximo concierto de Yebouna Kogorza, que será el último antes del lanzamiento de su nuevo disco, “Batacazo”:

sábado 20 de diciembre 21:30
Sala Jimmy Jazz, (5 euros con regalo de vale descuento de 2 euros yebouneros)
C/ Payaso Fofó, 24 ; <M> Portazgo

Glenn Hughes, 14 de septiembre de 2007

Glenn Hughes @ La Riviera, Madrid, 14/09/2007

Antes de empezar, tengo que aclarar que no soy un seguidor de la carrera de Hughes [wiki]. Sé que ha participado en muchísimos proyectos con lo que, pudiendo reconocer fundamentalmente sus trabajos en Deep Purple [wiki] y poco más, tampoco se puede decir que hable con mucho conocimiento de causa. Y ahora la crónica.

Por ser un poco original, voy a empezar diciendo las cosas malas del concierto. Lo primero, la entrada es horrible. Ah, y había mucho humo por culpa de los fumadores. Y poco más en este apartado. Empecemos con las buenas.

A destacar, la puntualidad. Habiendo llegado muy justo de tiempo, entré sobre las 20:10 pasadas y al poco rato los teloneros Adrenaline 101 ya estaban tocando. Después supe que, aunque en las entradas pone que la apertura de puertas iba a ser a las 20:00, la sala lo tenía previsto para las 19:30.

Adrenaline 101

Quizás fuese esa atípica puntualidad, o el hecho de que la gente no tenía mucho interés por ver la actuación del grupo suizo, lo que causó una asistencia un tanto escasa al espectáculo. Los chavales se lo tomaron con filosofía ya que, según dijo el cantante en un español muy pulido, en días anteriores había habido menos gente todavía. Aunque se les veía poner interés el público no se mostró excesivamente activo. Eso sí, cuando el cantante sacó una cámara digital de vídeo para capturar el momento se notó algo más de entusiasmo entre los asistentes. El cantante intentó ser agradecido y halagador y, junto con el resto del grupo, consiguieron una puesta en escena entretenida.

En cuanto a los musical, tampoco puedo opinar mucho. Con un estilo de música que no entra dentro de mis preferencias (un “hard rock” modernillo y no tan hard como me gustaría), supongo que es meritorio el no haberme aburrido. El cantante no tiene una mala voz y el batería es sólido. A mi gusto, el bajo y las guitarras suenan algo “genéricas”, sin riffs o construcciones distintivas. Quizás es por eso que no tenga un recuerdo claro de ninguna melodía concreta. De todas formas, probablemente sea mi falta de costumbre y conocimiento de esta clase de música. En su página de MySpace tienen unas cuantas canciones, para quien le pique la curiosidad.

Sobre las 20:50 terminaría el concierto de Adrenaline 101, tras el que empezó al preparación del escenario para el evento principal de la noche. Hubo cuatro hechos que me llamaron la atención.

  1. La batería tenía un único timbal sobre el bombo, complementado con un ride, a lo Ian Paice. Acostumbrado a ver y usar al menos dos toms sobre el bombo, la imagen me resultó curiosa. Los que no sepan muy bien qué es cada cosa siempre pueden consultar la Wikipedia.
  2. A juzgar por sus caras, los técnicos tuvieron algunas dificultades con el equipo.
  3. No mucho antes del comienzo del concierto de Hughes, un asistente salió para pedir a los que estaban en las primeras filas que por favor no fumasen. Dada la concentración habitual de humo de tabaco, dudo que sirviese de algo.
  4. El trabajo quedó hecho en relativamente poco tiempo.

Glenn Hughes

De hecho, Huges y sus acompañantes salieron sobre las 21:15, con una ovación que provocó la primera sonrisa de La Voz del Rock. Y salieron a por todas. “The Valiant Denial” inició el concierto, no sin ciertas dificultades con el sonido. Los problemas y ajustes se alargarían durante las primeras canciones. La guitarra de JJ Marsh tenía un buen nivel comparado con el bajo de Hughes, y ambos conseguían que sus instrumentos no fuesen comidos por la batería. Para ser sincero, tampoco me fijé demasiado en el sonido (ni siquiera me di cuenta de que había un teclado) ya que estaba prestando toda mi atención a la actuación de Glenn.

La mejor manera de describirlo es como un chaval de 55 años: con muchas energías, en movimiento contínuo, y con un dominio increíble de la voz. Si ya resulta difícil cantar y tocar a la vez, hacerlo con tal maestría es talento en estado puro. Y no fue el único que se lució. Tras “Orion” y “Land of the Livin’” hubo un sólo de guitarra que, bajo mi punto de vista, no fue tan apreciado como debería haberlo sido. Claro que es posible que no tuviesemos tiempo suficiente para aplaudir ya que la siguiente canción fue “Mistreated”.

Hughes arrasó. Sus gestos reflejaban todo lo que ponía en cada palabra de la canción y el público estaba totalmente entregado. No contento con ofrecer una interpretación igual o mejor que las podría haber hecho en el 74, Glenn se dedicó a subir cada vez más el listón, extendiendo la canción con una demostración de talento vocal que me dejó con la boca abierta. Los aplausos que recibió volvieron a hacerle sonreir.

Durante el concierto estuvo muy comunicativo, tanto por sus movimientos y gestos como por lo que dijo. Antes de empezar con “You Got Soul”, la siguiente canción del concierto, quiso hablar un poco con el público. Explicó que había estado algo ansioso y asustado por este concierto porque la última vez que estuvo en Madrid tuvo que acortar su actuación por un ataque de ansiedad. También contó que se encontró muy mal, llegando a pensar que se moría, y que tuvo que ser atendido por los servicios de urgencias. A causa de este incidente sentía que tenía una cuenta pendiente con el público de Madrid que, según dijo, le había tratado tan bien. Aclaró que ese sentimiento fue el que le llevó a escribir esa canción, incluyendo además una referencia explícita al público que lo había apoyado, con la línea “So nice to meet you, when I was in Spain” (el resto de las letras de la canción se pueden encontrar fácilmente). Durante la explicación Hughes pareció emocionarse y tuvo que secarse los ojos, aunque eso podría ser por el humo que había en el recinto, ya que pediría la toalla varias veces durante la actuación. Los asistentes agradecieron el gesto con un aplauso que precedió a la canción.

Unos temas más adelante y tras un sólo de batería, Hughes explicó que el ataque de ansiedad había estado motivado por los sentimientos que la siguiente canción que iba a interpretar, “Don’t Let Me Bleed”, le provocó en su anterior visita. Hace 30 años una novia que tuvo le dejó por uno buen amigo suyo, lo que provocó que compusiese uno de sus mejores temas. Contó también que hace poco habló con ella por primera vez para agradecerla esa inspiración (a pesar del dolor que le causó) y porque, según dijo, ni ella era la mujer adecuada para él ni él era bueno para ella. En esta ocasión la canción debió provocarle únicamente satisfacción, ya que fue interpretada con una gran intensidad.

Esa energía del “hombre blanco más funky del mundo”, como se describió a sí mismo Hughes, no disminuyó en ningún momento del concierto, ni en los momentos más tranquilos ni cuando atacó un tema tan potente como “Steppin’ On”. Ya quisieran Rage Against The Machine hacer un tema como ese. Tras dejarme con el cuello dolorido de tanto sacudir mi cabeza, fueron rematando el concierto con “You Keep On Moving”, más una sesión de improvisación cantando. Impresionante. Todo: el rango, el control, el sentimiento. Puede que sea fácil compararlo con Stevie Wonder, pero desde mi perspectiva es hacerle poca justicia a La Voz del Rock.

Durante el concierto explicó que, para él, ser capaz de cantar era una bendición que quería compartir y que le proporcinaba una sensación mejor que “ya-sabéis… o quizás no”. También tuvo palabras de cariño para amigos como Jon Lord o Tommy Bolin, aunque de este útimo no estoy seguro ya que mientras hablaba de él estaba haciendo de traductor improvisado para otro de los asistentes. En todo caso pillé que hablaba de alguien que había vivido con el durante meses, con gran talento y que ahora estaba muerto, así que deduzco que sería el guitarrista fallecido.

Hughes y cía. abandonaron el escenario para volver al poco tiempo y terminar el concierto. Dijo que si por él fuese estaría horas tocando pero que la sala tenía que abrir como discoteca más tarde así que no podía extenderse. Esto es algo que siempre me ha parecido horrible, pero así es España.

Los encores fueron “Soul Mover”, para la que pidió la colaboración de los asistentes, y, por supuesto, “Burn”. Cualquier intento de describir el dominio con el que ejecutó el tema clásico sería inútil, así que lo mejor que puede hacer quienquiera que esté leyendo esto (¿de verdad habéis llegado hasta aquí?) es que la próxima vez que puedan ir a ver Glenn Hughes se aseguren de que lo hacen. A las 22:50 pasadillas terminó un concierto que por mí podría haber durado un par de horas más, pero que me dejó con un excelente sabor de boca.

A estas alturas ya hay incluso algún que otro vídeo en YouTube de sus actuaciones por España pero yo prefiero señalar aquí el vídeo de “Soul Mover” [04m21s], canción en la que toca con Chad Smith de los Red Hot Chili Peppers [wiki] y un ex-compañero de éste último, Dave Navarro [wiki] de Jane’s Addiction [wiki].


Glenn Hughes ?Soul Mover? video shooting

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