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Priest Feast (Testament, Megadeth y Judas Priest), 15 de marzo de 2009

Con una semana de retraso por aquí dejo la crónica del concierto en La Cubierta de Leganés. Espero que la memoria no me patine mucho.

Conociendo de antemano el programa de la velada, nos planificamos para llegar después de la hora de apertura de puertas pero con tiempo suficiente para buscar un buen sitio en la plaza. Llegaríamos sobre las siete y veinte y nos encontramos con una cola kilométrica… y otra no tanto. Sin tener muy claro si había alguna diferencia entre una y otra aparte del tamaño nos pusimos en la más corta y esperamos un rato. No sé cómo sería en la otra cola pero en nuestro lado el acceso fue bastante rápido.

Una vez dentro pudimos subirnos un momento a la grada para ver el panorama con una cierta perspectiva y decidimos bajar a la pista a buscar un buen sitio. Como siempre, nos situamos en un lugar donde no molestásemos demasiado, delante de la mesa de mezclas, y estuvimos esperando un rato. Me alegró encontrarme con Santi e Isra y estuvimos charlando hasta poco antes de las ocho de la tarde.

Testament
A la hora programada, Testament salieron a escena. Habiéndoles visto recientemente no me importaba tanto que su repertorio se viese reducido a 40 minutos de reloj (había hasta un cronómetro para controlarlo). Lo que me reventó fue el sonido.

La Cubierta de Leganés es una pesadilla acústica. Con la bóveda cerrada, el retumbar de la batería apenas dejaba distinguir “Over The Wall”. La situación no mejoró con “The New Order” ni con “Souls Of Black” y yo todavía dudo si realmente escuché “Sins Of Omission” o fue un producto de mi cabeza golpeada por las ondas sonoras de la batería. De no conocer las canciones estoy convencido que no hubiese podido recordar más que un estruendo continuo. Benditos tapones para los oídos.

Gracias a los esfuerzos de Chuck, Alex, Eric, Greg y Paul, temas como “More Than Meets The Eye” o “D.N.R. (Do Not Resucitate)” resultaron medianamente inteligibles. El grupo lo echó todo en el escenario y el público intentó corresponder el esfuerzo con los coros de “3 Days In Darkness” y el tema que no podía faltar, “Practice What You Preach”.

Al igual que la vez anterior Chuck fue bastante comunicativo, a pesar de las restricciones de tiempo. A Alex, Greg y Eric les costo brillar a través de los problemas acústicos pero firmaron una buena actuación y Paul es una auténtica máquina de la batería. Con lo descompensado que estaba el sonido cualquier error hubiese sido aumentado desproporcionadamente pero esa noche estuvo impecable.

“The Formation Of Damnation” cerró una actuación en la que no tengo nada malo que decir del grupo.

Y ya puestos a buscar lo positivo de la velada, la puntualidad fue otro detalle a agradecer. Al igual que el concierto de Testament empezó a la hora anunciada, sólo hubo que esperar los veinte minutos previstos para el siguiente concierto. El cronómetro en esta ocasión marcaba sesenta minutos.

Megadeth
A pesar de los cabezas de cartel, yo había ido fundamentalmente a ver a Megadeth. Y fue durante su concierto que se produjo el milagro de la noche.

No sé si sería que abrieron la cúpula (aunque yo no me dí cuenta hasta bastante más tarde), que el técnico de sonido tras la mesa de mezclas era un genio o que Júpiter se había alineado con Marte. La cuestión es que el sonido fue inmejorable, teniendo en cuenta el sitio. Desde los primeros acordes de “Sleepwalker” la mezcla sonaba muy equilibrada (nuevamente, teniendo en cuenta el sitio). La batería tenía un nivel correcto, las guitarras tenían suficiente cuerpo y la voz de Mustaine se oía clara junto a los coros de Broderick y Lomenzo. Quizás el bajo estaba un poco escaso de volumen pero, tal y como había ido el concierto anterior, yo no hubiese tocado nada.

Con el cronómetro en marcha, el grupo se lanzó con “Wake Up Dead” y “Take No Prisoners” (ahí sí que oí bien el bajo). Mustaine no habló mucho, ni falta que le hizo: al llegar a “A Tout Le Monde” tenía la público cantando y botando en todo el recinto. El repertorio estuvo lleno de aciertos, como “Skin O’ My Teeth”, aunque yo hubiese sustituido “She-Wolf” por alguna otra canción. Cuestión de gustos.

Por cierto, me encantaron las guitarras de Dave y Chris. También me encantó ver como Chris Broderick, de quien Mustaine ha dicho recientemente que “es el mejor guitarrista que Megadeth ha tenido“, mostraba por qué Dave dice eso. A pesar de que “In My Darkest Hour” tampoco le dio espacio para lucirse, con el sólo de “Symphony Of Destruction” demostró que hay pocas cosas que se le resistan.

“Sweating Bullets” fue una grata sorpresa, ya que no la había oído en directo desde hace más de cuatro años. Con este tema, seguido de un espectacular “Hangar 18″, se encarriló el tramo final del concierto.

Tras una breve salida en falso (el reloj mandaba) llegó el turno de “Peace Sells” y su gran final, que dio paso, por supuesto, a “Holy Wars… The Punishment Due”. Las despedidas de Mustaine fueron respondidas con unos más que merecidos aplausos. Esperemos que su próximo disco, que debería salir por Septiembre, les vuelva a traer por estos lares pronto.

La media hora de preparativos sobre el escenario nos dio tiempo a comentar el concierto y descansar un poco la garganta. Costaría superar el recital de Megadeth. De hecho mucha gente optó por retirarse a las gradas, para estar algo más cómodos y alejarse de la polvareda que intentaban retirar del escenario.

Judas Priest
Haciendo gala de la puntualidad inglesa que caracterizó el programa de eventos de la noche, Judas Priest comenzaron su espectáculo una media hora después de las diez.

Mientras sonaba “Dawn Of Creation” pudimos ver el montaje del escenario, con dos torres (donde posteriormente se colocarían dos enormes banderas) flanqueando una puerta sobre la que estaba situada la batería. La salida del grupo con sus atuendos clásicos precedió la aparición de Halford, cubierto por un manto lleno de chapas metálicas, que se elevó desde el interior de una de las torres para empezar el concierto.

Si bien la puesta en escena resultaba impresionante, los temas del último disco, “Nostradamus”, no resultaban tan espectaculares, o al menos eso pensé mientras escuchaba “Prophecy”. “Metal Gods” volvió por los fueros más clásicos de los Priest e “Eat Me Alive” animó un poco más la velada.

El sonido volvía a ser cuestionable, al menos desde nuestra posición, sobre todo porque el sonido la batería de Scott Travis engullía y golpeaba todo el recinto. Con todo, las guitarras de Glenn Tipton y K. K. Downing se podían intuir tras el muro sónico de la percusión, y el bajo de Ian Hill retumbaba en los graves de la mezcla. A Halford se le oía pero me daba la impresión de que tenía que forzar mucho ciertas notas y se pasaron un poco con el efecto de eco en su micrófono.

“Between The Hammer And The Anvil” y “Devil’s Child” dieron paso a un esperado “Breaking The Law” (un tema que gusta especialmente en España, según Rob). Aunque “Hell Patrol” mantuvo un cierto nivel otro tema del último disco, “Death”, frenó demasiado el concierto. La salida en un trono de Halford, del que no se levantó apenas para cantar la canción, sólo contribuyó a la sensación de pesadez del tema. A pesar de todo había gente bastante emocionada, así que supongo que será otra vez una cuestión de gustos.

“Dissident Aggressor” y “Angel” no me ilusionaron tanto como cuando el telón de fondo, que había ido cambiando con los temas, mostró un enorme ojo, marcando el turno de “Electric Eye”. Para mí los clásicos fueron lo mejor de la selección de temas de los Judas, junto con el espectáculo que dieron. La moto hizo su aparición en el escenario y canciones como “Rock Hard, Ride Free” fueron bien recibidas. Dos clásicos seguidos, “Sinner” y “Painkiller” (con entrada en falso de Travis), cerraron el cuerpo de la actuación de los ingleses.

Volvieron al escenario al poco tiempo para tocar “Hell Bent For Leather” y un tema de Fleetwood Mac, “The Green Manalishi (With the Two-Pronged Crown)”. Halford disfrutó haciendo de director coral, a pesar de que el cansancio ya me hacía pedir que atacasen el siguiente tema.

“You’ve Got Another Thing Comin’” cerraba el concierto, con el grupo despidiéndose mientras echaban al público baquetas y púas. Sin embargo la noche depararía una pequeña sorpresa.

Los gritos y aplausos continuaban tras la salida del grupo, incluso cuando ya se habían retirado los micrófonos y las guitarras. Halford vuelve a salir a escena, visiblemente contento, y habla con el resto de integrantes del grupo. Travis se vuelve a colocar tras la batería y empieza a tocar un ritmo muy familiar mientras intentan recuperar el sonido de la guitarra de Downing. Cuando lo consiguen hace una señal y el grupo empieza con “Living After Midnight”, haciendo estallar el recinto con aplausos. El público empieza a cantar y el grupo regala un tema que no habían tocado en toda la gira. Como era de esperar, a estas alturas ya hay varios vídeos en YouTube de la sorpresa.

Tras este regalo el grupo se despide otra vez y ya no vuelve a aparecer, con lo que nos retiramos para intentar descansar un poco.

Y colorín-colorado esta crónica ha acabado.

Killfest Tour (Gama Bomb, Torture Squad, Exodus y Overkill), 28 de febrero de 2009

Killfest Tour 2009

Tras una pequeña paliza el viernes (ni siquiera he podido hacer una crónica en condiciones del concierto de Yebouna), salir de casa a las siete de la tarde sabiendo que no me podría sentar hasta pasada la medianoche no se me antojaba como un buen plan. Sólo el más que apetecible cartel de la noche y el haber pagado los 25,25€ de la entrada me motivaban a salir de casa.

A pesar de saber que las entradas estaban agotadas decidimos no ir con adelanto y la jugada nos salió bien. En la entrada había bastante gente, más de uno buscando entradas “de sobra”, pero el interior no estaba especialmente populado. Nos pudimos situar delante de la mesa de mezclas, donde podíamos ver el escenario y molestábamos menos al resto de asistentes.

Gama Bomb
Además llegamos justo al inicio del concierto de Gama Bomb, de quienes no había oído nada previamente. Con la primera canción se me olvidaron la pereza y el cansancio acumulado. Nada mejor que un poquito de thrash metal para despejarse.

Toda su actuación fue muy entretenida, con una excelente actitud sobre el escenario y un buen sonido. La media hora que estuvieron tocando se me hizo muy corta y me quedé con ganas de escuchar algún tema más sobre superhéroes, zombis y cerveza. De su corto repertorio me quedé sólo con los nombres “Final Fight” y “Bullet Belt” pero entre los asistentes los había que se sabían las canciones de memoria e identificarían mejor los temas.

Si vuelven por estos lares serán bien recibidos en mi agenda de eventos a los asistir.

Torture Squad
Todos los arreglos que eran necesarios para el siguiente grupo se realizaron en poco tiempo y Torture Squad no tardó en salir al escenario. Con una puesta en escena más seria que sus predecesores y un sonido más próximo al death metal, los brasileños tuvieron sus 30 minutos para lucirse.

Quizás por el hecho de sólo tener un guitarrista el sonido del bajo estaba mucho más presente pero la mezcla estaba bastante equilibrada. A pesar de contener temas mucho más agresivos la actuación tuvo un paso un poco más lento que la anterior, con el cantante dirigiéndose al público entre canciones para explicar que era su primera vez en España y resaltar la conexión latina entre el grupo (brasileño) y el público.

Del repertorio sólo recuerdo los nombres de las canciones que presentaron: “Beast Within”, “Pandemonium” y “Chaos Corporation”, que cerró su actuación. Fue un concierto interesante que aportó algo más de variedad a los estilos musicales de los grupos de la noche.

Exodus
Y llegó el turno de Exodus.

Los preparativos para el siguiente grupo tardaron un poco más que en la ocasión anterior, tiempo que aprovecharon los componentes del grupo para hacerse fotos y dejarse ver desde la puerta de salida al escenario. Nick Barker, que está sustituyendo a Tom Hunting (“de vacaciones en México”) en la gira, se dejó ver para hacer algunos ajustes en la batería.

Con muy poco desvío de la hora programa para el comienzo de su actuación, Exodus se colocó delante del público para empezar su recital con “Bonded By Blood”. A estas alturas la sala tenía su aforo completo pero desde nuestra posición no resultaba algo agobiante. Había bastante movimiento delante de escenario y Rob Dukes se quedó gratamente sorprendido de que mucha gente se supiese una letra con la que hasta él “tenía problemas”.

Al preguntar cuántas personas tenían “Shovel Headed Kill Machine” y ver la reacción del público, bromeó diciendo que seríamos “unos seis” y dio entrada a “.44 Magnum Opus”, que fue el único tema de dicho disco de la noche. Después saltaron a “Fabulous Disaster” y “Piranha”, mientras algunos asistentes se dedicaban a subir al escenario para saltar hacia el público. Aunque dos o tres individuos abusaron un poco estuvo bastante divertido ver a gente sobre las cabezas del público. Me imagino que los que estaban debajo no lo pasaron tan bien.

Lee Altus tuvo algunos problemas con el micrófono de su amplificador y estuvo la mayor parte del concierto bastante serio, junto a Jack Gibson. Al presentarlo Dukes cometió el “error” de llamarle “ruso loco” y comentó con Gary Holt en broma que seguramente le habría ofendido porque Lee es ucraniano. A pesar de los problemas técnicos el sonido fue muy bueno, salvo que el volumen de micrófono de Rob estaba algo bajo para mi gusto.

Dukes (y su camiseta del poster ¿japones? Star Wars) fue uno de los protagonistas del concierto, llegando a sustituir a la mano de derecha de Gary mientras éste bebía una cerveza, y con “Children Of A Worthless God” demostró que también puede sacar buena voz para cantar de forma más melódica de vez en cuando. Esa fue la única canción del último disco que tocaron, justo antes de “Blacklist”.

El repertorio incluyó clásicos como “A Lesson In Violence”, que precedió a la más reciente “War Is My Shepherd”, estando ésta última dedicada a los soldados muertos en cumplimiento de su deber. Tanto en esta canción como en otras me dio la sensación de que Barker estaba teniendo algún que otro traspiés menor, nada significativo, pero podrían ser cosas mías.

Con “Toxic Waltz” volvieron a los clásicos en un concierto en el que Dukes quiso que la gente cantase un “Oé, oé, oé” y en el que organizó un Wall Of Death (como este [00m23s] pero en chiquitín) como manda la tradición. “Strike Of The Beast” cerró una actuación que no me hubiese importado que tuviese unos cuantos temas más.

La media hora que pasó mientras preparaban el escenario nos sirvió para descansar un poco y darnos cuenta que los últimos de la noche tendrían que superar un listón muy alto.

Overkill
Overkill salió desde el primer momento a por todas. A las once y cuarto, la hora programada, los de Nueva Jersey comenzaron su concierto con “Deny The Cross”.

En este caso el sonido no fue tan bueno como las ocasiones anteriores. Los bombos de la batería estaban muy altos y el volumen de micrófono de Bobby Blitz estaba algo bajo. Con todo, no impidió disfrutar de un repertorio lleno de temazos como “E.vil N.ever D.ies” o “Hammerhead”.

A pesar del cansancio acumulado el público seguía entregado y el grupo lo dio todo. La gente seguía subiendo al escenario para tirarse, algo que parecía divertir a D. D. Verni. Aunque fuese por complacer, Bobby dijo que estaba siendo mejor concierto que el de Barcelona. Los acompañantes Derek Tailer y Dave Linsk también parecían pasárselo bien, aunque por la forma de la sala estaban relegados a unas posiciones un tanto periféricas. De hecho, si se tuviese que poner alguna pega al local sería que el escenario queda oculto por columnas y aparataje desde ciertos puntos de la sala. Tras la batería, a Ron Lipnicki tampoco se le podía ver.

“Hello From The Gutter” continuó la actuación, mientras que Bobby se subía a los monitores y apoyaba su mano en el techo. Tras la canción comentó que los que estabamos en la sala entendíamos que teníamos que protegernos y a los de fuera que no comprenden esto les dedicó “Thanks For Nothing”.

Revisitaron clásicos como “Feel The Fire”, “In Union We Stand” y “Rotten To The Core”, con Bobby desapareciendo del escenario cuando las canciones le ofrecían un descanso. Apunto de cumplir los 49 y a pesar de algún que otro vicio (en alguna de sus re-entradas todavía llevaba el cigarrillo en la mano) y su apoplejía en el 2002, el señor Ellsworth parece mantenerse en forma.

El concierto paró tras “Elimination” y “Overkill” y los cinco se retiraron del escenario, volviendo a salir al cabo de un rato para terminar la actuación de verdad. Primero vino “Necroshine” y después una mezcla de “Fuck You” y “Overkill” de Motörhead. Al final del concierto Bobby quiso experimentar lo que otros habían probado durante su concierto y se tiró sobre el público, que le sostuvo para que pudiese poner los pies en el techo.

Así se llegaba a las doce y cuarto de la noche y así nos marchamos, con otro gran concierto a nuestras espaldas.

Paul Gilbert, 30 de octubre de 2008

Paul Gilbert, 30 de octubre de 2008

Segunda vez en algo más de un año que veo a Paul Gilbert en directo y cada vez me gusta más. En esta ocasión pude ver también a José de Castro, aunque estuvimos a poco de perdernos su actuación.

No habíamos estado antes en la sala Live! y nos costó un poco encontrar el lugar. Llegaríamos sobre las 20:30 y no había nadie esperado en la entrada. La entrada a la sala dentro del local tampoco tenía apenas gente, con lo que entramos directamente.

El lugar no es muy grande y tiene algún lugar donde la visibilidad del escenario es algo más reducida pero es un sitio bastante cómodo. Como de costumbre, buscamos un lugar cercano a la mesa de mezclas y esperamos al comienzo del primer concierto.

José de Castro (Jopi)

José de Castro (Jopi), guitarrista madrileño del que no conocía nada (salvo que es/era maestro del maestro de un conocido), salió a escena sin compañía. Parecía bastante contento y se mostró muy simpático cuando, al ir a empezar su repertorio, su guitarra se quedó sin sonido. Estuvo un rato bromeando sobre el escenario (“la siguiente canción se llama ‘Silencio Absoluto’…”) y tuvo que retirarse para volver a salir al poco rato, entre los aplausos del público.

A lo largo de una hora aproximadamente Jopi tocó temas de sus tres discos, acompañado de unas pistas pre-grabadas en lugar de un grupo. Es el primer concierto de los que he ido en el que he visto esto y no me parece una mala idea, aunque para mi gusto le resta un poco a la experiencia y el sonido del directo.

Tengo que reconocer que no haber oído antes ninguno de los temas hizo que me costase más conectar con ellos durante el recital. Para mi oído inexperto era difícil encontrar puntos a los que engancharme en los temas y los conceptos de composición y técnica que utilizaba me superan.

Y no digo que fuese poco accesible. De hecho, creo que es un tipo de música bastante fácil de entender y apreciar pero es de los que “te tiene que gustar”. Tiene elementos de rock, funk, fusión y pop entre otro muchos estilos y siempre hay algo que resulta por lo menos interesante. Jopi usa además todos estos componentes con mesura, lo que resulta bueno para quien pueda apreciar la música pero quizás no tan bueno para los que nos gusta igualmente el espectáculo.

Con todo, la actuación fue entretenida y agradable y la hora aproximada de duración del concierto pasó bastante rápida. No podría señalar un punto más destacado que otro, porque todo el repertorio fue de alto nivel, aunque me gustó cómo hizo slap&pop con la guitarra. Terminado su recital, el músico madrileño recogió sus bártulos y se retiró entre merecidos aplausos.

Paul Gilbert
No hubo que esperar demasiado para que la troupe de Paul Gilbert saliese a escena. Eran los mismos que en la ocasión anterior, salvo Craig Martini, quien sustituía a Mike Szuter en las tareas de bajista. Aparentemente Craig había tocado el bajo en The Szuters y Paul ya le conocía.

Gilbert empezó el concierto con ganas y desde el comienzo el sonido fue excelente, al menos desde la zona de la mesa de mezclas. Más que la acústica de la sala, me atrevería a decir que el equipamiento de la misma y el trabajo de los técnicos de sonido (a los que tengo que agradecer la hoja del setlist) fueron los responsables del buen resultado. En algún momento los teclados de Emi sonaron a un nivel más alto de lo que esperaba pero en ningún momento fue algo ni siquiera remotamente disruptivo. De hecho, me pareció interesante poder apreciar un poco más el trabajo de la señora Gilbert.

Como se puede ver en el post anterior, el repertorio estuvo centrado sobre todo en Silence Followed By A Deafening Roar, aunque abrió el concierto con dos temas de Get Out Of My Yard. Con “Silence Followed By A Deafening Roar” y “Eudaimonia Overture”, que tocó una tras otra, presentó su último disco. Antes de “Norwegian Cowbell” cedió parte del protagonismo a su mujer, Emi, quien fue la encargada de darle al cencerro mientras tocaba los teclados.

“Scarified” fue el primero de los tres temas de Racer X que tocaron y fue presentado por Paul con un pequeño ritmo tocado con la guitarra, animando a corear al público. Este tema dejó patente el increíble nivel de Craig con su bajo. Aparte de su destreza y técnica con el instrumento me gustó la actuación que tuvo: muy activo, realizando incluso pequeñas “coreografías” con Gilbert. Los tres acompañantes del guitarrista estuvieron, en mi humilde opinión, impecables.

Con “Suite Modale” volvieron a los temas del último disco. Gilbert cambió de guitarra y se colocó frente a Emi para tocar esta pieza, mientras que Jeff y Craig se tomaban un pequeño descanso. Me gustó el contraste entre las piezas suaves y las más fuertes, especialmente cuando atacaron “The Gargoyle” (que Paul nos enseño a “cantar” a base de “Yeah!”) y pasaron a “I Cannot Tell A Lie”.

“Jackhammer” fue el único tema de Space Ship One del repertorio y sirvió para el lucimiento de Jeff Bowders, con un sólo de batería. Jeff tuvo una actuación excepcionalmente sólida que se vio beneficiada de la buena mezcla en los niveles de sonido de los instrumentos, con un volumen ni muy alto ni muy bajo.

“Bronx 1971″ introdujo una vena un poco más funky, precediendo a la genial “Burning Organ”. Uno de los teclados Korg de Emi hizo de órgano para este tema en el que Paul nos volvió a animar a cantar. Tras “Technical Difficulties” el señor Gilbert explicó que normalmente saldrían del escenario para volver más tarde pero que quería seguir tocando.

Paul Gilbert - Silence Followed By A Deafening Roar
Aparte de las presentaciones de los músicos y las canciones y de repetir el título de su último disco en más de una ocasión, Paul no tuvo que decir demasiado. Se mostró jocosamente frustrado con la poca altura del techo del escenario, que le impedía hacer sus poses y causó que en más de una ocasión golpease por accidente su guitarra (explicando posteriormente que ese era un nuevo movimiento). Afortunadamente parece que es un tipo bastante alegre y dijo que utilizaría su enfado con el techo para tocar con más agresividad.

En ese momento tuvo que parar un segundo para desenmarañar los cables de los cascos y de la guitarra, sin darse cuenta que para su siguiente canción tenía que cambiar de instrumento de todas maneras. Cuando empezó a tocar la parte más reconocible de “To Be With You” la gente aplaudió pero él se paró y decidió hacer una segunda toma, que fue acompañada por el público. Paul se mostró bastante contento con el resultado de esta segunda toma y con la forma de cantar del público, diciendo “you’re beautiful”.

El amago de “To Be With You” fue el precursor de la única canción de Mr. Big del concierto, “Green-Tinted Sixties Mind” [03m28s], para la que Paul tomó también el papel de cantante. Para la buena voz que tiene no cantó demasiado, aunque si tuvo un pequeño momento en el que tocaba una serie de licks con su guitarra, cada vez más agudos, y se hacía el mismo la réplica cantando, hasta que no poder llegar al tono que él mismo había hecho con su guitarra previamente.

Para la versión de “Red House” sacó otra guitarra, que utilizó en las siguientes canciones también. El hecho de no tener muy claro si King Kong era americano o japonés (algo que tuvo que aclarar Emi) no le impidió a Paul presentar su mezcla de King Kong con un vikingo, “Viking Kong”. “Down To Mexico” tuvo también una pequeña introducción con la guitarra y el concierto terminó con la versión de “Long Live Rock” [03m50s] de The Who.

Sobre el escenario, Paul Gilbert y cía. son un grupo muy divertido, que parece que se lo pasan verdaderamente bien tocando. Sigo manteniendo que Gilbert es un virtuoso que no se deja atrapar por su técnica. Si a esto se le añade que sabe perfectamente cómo transmitir su entusiasmo por la música en sus conciertos, el espectáculo está garantizado. Además, siempre resulta gracioso ver a un guitarrista tocando a velocidades de infarto con cara de “quiero estornudar pero no me sale”.

Aunque duró casi dos horas, el concierto se me hizo muy corto, lo que es casi garantía de que no me perderé el próximo, cuando sea. Se lo recomiendo a las dos personas que hayan llegado hasta aquí, aunque no hayan leído nada de lo anterior. :P

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