Sonisphere Festival, 10 de julio de 2010
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Jul 10

Segundo día de festival, con un cartel más a mi gusto.

Habíamos decidido acercarnos a ver Annihilator a pesar del calor y no nos arrepentimos. El Sol brillaba contra el escenario y una máquina echaba agua al suelo para intentar evitar, sin mucho éxito, que se levantase tanto polvo. En esas condiciones tanto el grupo como el público tendríamos que sufrir un poco pero, a la postre, mereció la pena.
Antes de salir al escenario se pudo ver a Dave Padden tras los Hughes & Kettner que tenían sobre el escenario. También se pudo ver como se paseaban las Epiphone Annihilation-V de Jeff Waters pero no fue hasta que el grupo salió al escenario que el público reaccionó. El concierto comenzó con “The Box” y un sonido bueno. Mi temor era que la batería fuese la indeseada protagonista otra vez pero por lo general estaba bien equilibrada dentro del sonido del grupo. De hecho, estaba todo a un buen nivel, al menos desde donde lo escuchamos nosotros, aunque un pelín más de volumen en la guitarra de Waters durante los solos no hubiese hecho daño. El bajo se escuchaba muy bien y tanto la voz como la guitarra de Padden se distinguían bien en la mezcla.
A pesar de lo reducido del concierto todo el grupo pudo lucirse en mayor o menor medida. Los que más brillaron, desde mi punto de vista, fueron Padden y Waters. El cantante acompañó perfectamente con su guitarra al mismo tiempo que no fallaba ni un registro vocal en las canciones. En las pocas palabras que pudo cruzar con el público estuvo correcto, mencionando el calor que hacía, y durante la actuación estuvo bastante activo, teniendo en cuenta que estaba ligado al micrófono. Jeff Waters fue divertido, con gestos y saludos al público, y su forma de tocar resulta espectacular por la aparente facilidad con la que hace todo. En el concierto no recuerdo oírle fallar en ningún punto, incluso en los momentos más complicados.
El repertorio fue una muestra necesariamente corta de la discografía del grupo. Tocaron “Ambush” y “King Of The Kill” (presentada por el propio Waters) antes de “Ultra-Motion”. A pesar de lo reducido de su tiempo consiguieron colocar clásicos como “Set The World On Fire” y “Fun Palace”. Del último disco tocaron “The Trend”, qué resultó ser el previo a “Alison Hell” y el final del concierto. Si tengo la oportunidad de volver a verlos con un repertorio más amplio me apuntaré sin dudarlo.
Tras la actuación de Annihilator decidimos irnos del festival para volver más tarde, refrescados y descansados.

Soufly eran los siguientes que queríamos ver. Habiendo visto a Sepultura y a Cavalera Conspiracy tenía interés por ver como es el grupo de Max Cavalera en directo pero tampoco me iba a pegar por verlo especialmente cerca. Así que nos planificamos para llegar más o menos justos al comienzo de la actuación en el segundo escenario y verlo desde un sitio cómodo, lejos del Wall Of Death que Max organizó en medio del concierto.
A su hora se colocaron sobre las tablas Cavalera y cía. y empezaron un concierto que no creo que defraudase a los aficionados del grupo. Desde donde estaba el sonido era bueno, aunque supongo que la gente más cercana no estaría escuchando mucho más que el bombo de la batería. La guitarra de Max sí estaba algo baja pero tanto el bajista como la guitarra de Marc Rizzo cubrían de sobra el sonido de los distintos temas.
El repertorio incluyó “Blood Fire War Hate”, “Prophecy”, “Back To The Primitive” y “Seek ‘N’ Strike”. La primera versión de Sepultura fue “Refuse/Resist”, con Igor Cavalera (el hijo de Max, no el hermano) a la batería. Fue un espectáculo bastante familiar, ya que Richie Cavalera había salido anteriormente. También hubo un momento para el recuerdo, cuando tocaron los primeros compases de “Walk” de Pantera.
Hubo dos versiones más de Sepultura, “Attitude” y “Roots Bloody Roots”. Esta última fue la penúltima del concierto, que cerraron con una mezcla de “Jumpthefuckup” y “Eye For An Eye”. Si no recuerdo mal, el repertorio incluyó cuatro temas más “Unleash”, “Bloodbath & Beyond”, “Porrada ” y “L.O.T.M.” pero no sabría concretar ahora mismo el orden. De todas maneras, antes de terminar el concierto ya teníamos la cabeza puesta en colocarnos en un sitio decente para el siguiente, en el escenario grande.

Alice In Chains es un grupo que mi hermano tenía bastante más interés en ver que yo. Nunca me llamaron especialmente la atención y, aunque recientemente había estado escuchando bastante “Facelift”, “Dirt” y “Jar Of Flies”, no me resultaban tan interesantes como otros grupos en el cartel.
Puedo decir siendo totalmente sincero que su directo me gustó más que los discos. Puede que no sea algo espectacular pero el concierto estuvo bastante bien. El sonido fue bueno (a una cierta distancia) y las canciones, a pesar de no reconocer muchas de ellas, no estuvieron mal. Si acaso en algún momento pecaron en exceso de lentos pero poca más crítica les puedo hacer. No he escuchado su último disco y no sé nada del “nuevo” cantante (lleva ya unos cinco años con ellos, ¿no?) pero me pareció que lo hacía bien. Para mí el mayor protagonismo lo tiene ahora Jerry Cantrell pero no veo que eso perjudique a la actuación en directo del grupo.
Dada la hora, durante su concierto se fue haciendo de noche, lo que dio un ligero respiro del calor agobiante sufrido durante el día y también empezó a dar un poco más de trabajo a la gente de luces. Respecto a esto Jerry comentó que era su último concierto de la gira europea y que le gustaría dedicar un aplauso a la gente que trabajaba para ellos y había hecho posible cada concierto. Me pareció un buen detalle, que otros tendrían que imitar.
El concierto empezó con “Them Bones”, seguido de “Dam That River”, que fueron de las pocas que reconocí a la primera, junto con las dos últimas “Would?” y “Rooster”. El setlist completo se puede ver en setlist.fm: “Them Bones”, “Dam That River”, “Rain When I Die”, “A Looking In View”, “Check My Brain”, “Again”, “It Ain’t Like That”, “Acid Bubble”, “We Die Young”, “Man in a box”, “Would?” y “Rooster”.
Cuando terminó la actuación nos dirigimos rápidos a buscar un buen sitio para el siguiente concierto, que sí despertaba en mí un mayor interés.

A veces se me olvida cuánto me gusta Megadeth. Afortunadamente sólo tengo que ir a un concierto suyo para recordarlo. Incluso si el sonido frente a la mesa de mezclas es pésimo, con los bombos de la batería aniquilando cualquier rastro de otro sonido, las guitarras a unos volúmenes irrisorios, el bajo desaparecido en combate y la voz totalmente inestable.
Supongo que debí haberme movido para buscar un sitio con mejor acústica pero me lo estaba pasando demasiado bien donde estaba como para moverme. Mustaine y sus chicos, con Ellefson reincorporado a las filas, presentaron un concierto con más de una sorpresa agradable y sobre todo mucho talento. Drover realiza un trabajo cada vez mejor a la batería, seis años después de su incorporación al grupo. A Ellefson apenas le escuché pero pude verle muy activo durante todo el concierto. Broderick es un auténtico monstruo a la guitarra y punto. Dave, que es un guitarrista espectacular, no podría haber conseguido un mejor compañero a la guitarra.
El repertorio estuvo muy centrado en los temas antiguos. Para empezar pudimos disfrutar de “Wake Up Dead” seguido de “In My Darkest Hour”. Evidentemente tampoco iba a dejar de lado su trabajo más reciente así que en el concierto también se escuchó “Headcrusher” para que, a continuación, tocasen una canción que Mustaine compuso “hace unos 20 años”: “Holy Wars… The Punishment Due”. La siguió de “Hangar 18″ pero, para nuestra desgracia, no tocaron el Rust In Peace entero. Sí escuchamos “Poison Was The Cure” y “Tornado of Souls” antes de pasar a “Trust”, que fue coreada con ganas. Incorporaron “Angry Again”, que no recuerdo haber escuchado en directo, y no faltó “A Tout Le Monde”, para que el público pudiese volver a cantar. “Sweating Bullets” y “Symphony Of Destruction” se añadieron a la lista de clásicos que nos estaban regalando.
Si tengo que señalar algo que me gustaste menos, aparte del sonido, sería la inclusión de “She-Wolf”, que nunca me ha convencido. En cualquier caso a continuación tocaron “Peace Sells” para injertar, en medio de la canción, “Mechanix”. Un reprise del final de “Holy Wars” firmó el final del concierto. La hora escasa que duró la acuación se me hizo corta, hasta el punto de quedarme un rato mientras el grupo se despedía y la mayor parte de la gente corría a ver a los cabeza de cartel en el escenario principal.

Rammstein presentaron un concierto similar al que hicieron en Madrid a finales del año pasado pero recortado y con alguna variación (en esta ocasión pude escuchar “Du Riechst So Gut”, por ejemplo). A pesar de conocer todas las sorpresas programadas en el espectáculo volví a disfrutar del concierto de los germanos. Aparte de repetir que me parece que Rammstein monta un espectáculo digno de ver, en esta ocasión voy a ser algo vago y voy a limitarme a señalar a la crónica del concierto en el Palacio de los Deportes del 10 de noviembre de 2009 por si alguien quiere saber qué puede esperar si va a verlos en directo.

Las actuaciones del festival se cerraban con Meshuggah, cuyo concierto me apetecía mucho ver.
Empezaron poco antes de la hora prevista e incluso así se veía menos gente que en otros conciertos. Quizás siendo conscientes de lo complicada de su posición los suecos dieron un buen recital de lo que mejor saben hacer. A pesar de las quejas de varias personas de falta de volumen a mí me pareció que el sonido estaba perfecto. Los músicos se oían con claridad y así se mantuvo durante todo el concierto. Por mencionar algo negativo antes de seguir, lo peor fue soportar las luces parpadeando hacia el público durante determinados momentos. Con todo, bastaba con mirar hacia otro lado un rato y tampoco pasaba nada.
La actitud del grupo fue inmejorable. Durante las canciones se les notaba darlo todo en cada ritmo y cada nota. Entre tema y tema Jens Kidman no se marcó grandes discursos pero sí que picó al público lo que pudo, llegando a decir que era “deaf… retarded and probably gay” para animar a la gente a gritar y que él lo oyese.
El repertorio me dejó bastante contento. Salieron con fuerza con “Combustion”, para seguirlo de una de mis favoritas, “Rational Gaze”. De su último trabajo tocaron también “Electric Red” y “Bleed”, que resultó tan impresionante como en el disco. “Stengah” fue un paréntesis antes de volver a los temas del “obZen” con “Lethargica” y la genial “Pravus”. El concierto terminó oficiosamente con “Sane” y “Straws Pulled At Random”, aunque al cabo de un rato volvieron para cerrarlo definitivamente con “Future Breed Machine”. Lástima que no nos regalasen también la Campfire Version de ese temazo
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Rammstein, 10 de noviembre de 2009
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Nov 09

Cada vez que escribo una crónica intento recopilar el mayor número de impresiones posible. En esta ocasión no creo que sea capaz de anotar ni un tercio de los detalles a los que había que prestar atención durante el concierto de Rammstein. Probablemente sea el concierto más espectacular al que haya asistido. Así que me vais a tener que disculpar por no ofrecer una crónica tan completa como se merece. Pero no voy a adelantar acontecimientos.
En el trabajo tuvieron el detalle de dejarme escapar un poco antes para poder ir a casa, ponerme algo más cómodo, recoger la entrada e ir al concierto. Al final estaba plantado en una de las colas de entrada sobre las 20:10. A pesar de no haber mucha gente en la cola la entrada se ralentizó porque los de seguridad tenían que discutir con los que intentaban entrar ya que, al no haber consigna en el recinto, se veían obligados a dejar cadenas, colgantes y cualquier otro elemento que fuese considerado peligroso. Varias personas se habían vestido para la ocasión (o quizás fuesen de los que a diario lucen botas con refuerzos metálicos, collares de perro con pinchos, cadenas, cinturones y pulseras metálicas y otros abalorios a juego) y mostraban su enfado al tener que buscarse la vida para poner los objetos que les impedían entrar o dejarlos en la calle.
Una vez dentro del local me dirigí a donde siempre procuro ponerme en los conciertos: cerca de la mesa de mezcla. Como dice una amiga que de esto sabe un rato, ese es el sitio bueno en el Palacio y suele haber menos gente, aunque con las entradas agotadas y sin restricción de acceso a la pista era previsible que aquello se llenase. Cuando yo llegué no había demasiada gente y busqué a ver si encontraba alguna cara conocida pero no hubo suerte.
Antes de que me diese cuenta eran las 20:45 y era el turno de actuar de los teloneros, el grupo de aggrotech Combichrist. En el escenario, sobre plataformas elevadas, había una batería a la izquierda, un conjunto de percusión a la derecha y equipo electrónico en el centro. Por delante, un pequeño pedestal con un micrófono. Con un estilo a caballo entre industrial y techno y unas pintas de “uruk hais arengando a las tropas antes de lanzarse contra el abismo de Helm”, como dice acertadamente Morrigan en su crónica, el grupo consiguió algo de movimiento en la pista. A pesar de las repetidas caídas que sufrieron el micrófono del ¿teclista? (el de los aparatos electrónicos, que con sus rastas golpeaba el micro y hacía que cayese) y uno de los toms de piso del batería, que forzaron a un roadie a saltar al escenario en más de una ocasión, lo que más restó de su actuación fue, para mí, el sonido: en algunos momentos los temas se veían reducidos a golpes de percusión que retumbaban contra el cuerpo. Supongo que para bailar un rato tampoco es malo del todo pero hacía difícil distinguir las piezas entre sí. A pesar de mi desconocimiento creo que pude identificar el setlist.
Desde “All Pain Is Gone” el grupo tuvo una buena actitud. El cantante se movía de un lado para otro, mientras que percusionista y baterista competían en aspavientos para animar al público. Así seguirían durante “Scared”, con el batería lanzando varias baquetas a lo largo de la actuación para llamar la atención del público. Para cuando llegaron a “Get Your Body Beat” y “Deathbed” la gente ya estaba algo más animada y se notaba más movimiento. “Sent To Destroy” incluso consiguió que muchos acompañasen el estribillo aunque la mayor reacción la consiguieron al dedicar “Blut Royale” al grupo para el que teloneaban. Se despidieron con “This Shit Will Fuck You Up” y al rato se encendieron las luces, la gente empezó a moverse de los asientos al frente y se fue despejando el escenario.
La espera para el acto principal se me hizo más corta al entablar conversación con un chaval de Madrid y unos alemanes. Dos de ellos los seguían de gira y un tercero llevaba un mes en Madrid por trabajo. Los que habían estado en los conciertos anteriores nos pusieron los dientes largos, diciéndonos que el concierto de Lisboa había sido el mejor que habían visto nunca. Después estuvimos charlando de todo un poco, aunque mi alemán está muy oxidado. Teniendo en cuenta que la última vez que estuve en Alemania fue el verano que Rammstein sacó Sehnsucht tampoco era de extrañar.
Al poco rato se apagaron las luces y la gente empezó a aplaudir. En el gran muro negro se erguía sobre el escenario y no dejaba ver nada tras de sí empezaron a hacerse dos boquetes, a izquierda y derecha, provocados por los golpes de Paul Landers y Richard Kruspe. Las siluetas de los guitarristas se recortaban a contraluz mientras que en el centro del muro empezaba a dibujarse el rastro de chispas de un corte por plasma. Tras trazar un rectángulo imperfecto el bloque fue derribado y se pudo ver la figura de Till Lindemann, que fue recibido con más aplausos aún. Mientras descendía hasta el micrófono situado en la parte baja del escenario las luces se centraron en él, viéndose con más claridad un atuendo con una especie de delantal y cuello de plumas, todo en rojo, (que llevaría sólo al principio del concierto) y quedando el resto del escenario oculto hasta el comienzo del primer tema.
Con los primeros compases de “Rammlied” se ilminó el recinto y se pudo ver a los guitarristas acompañando al cantante en el escenario mientras que en una posición más elevada estaba (de izquierda a derecha) el bajista Oliver Riedel, el batería Cristoph Schneider y el teclista Christian Lorenz. Este último tenía todo su equipo flanqueado por unas columnas que simulaban una especie de bobinas de Tesla. Al empezar a cantar se veía que Till tenía la boca iluminada, probablemente con unos LEDs (como uno de los experimentos de Daito Manabe [01m01s]), creando un efecto bastante interesante. El fondo era el muro resquebrajado con luces rojas a modo de vetas en la pared.
Los gritos del público acompañaron el sonido de la música, lo que no consiguió tapar el comienzo algo forzado del baterista. De hecho, de ponerle pegas al concierto, yo diría que los únicos fallos que hubo fueron de los músicos y fueron muy escasos. El sonido fue mejor de lo que esperaba, con la voz sonando clara y las guitarras contundentes, aunque me hubiese gustado oírlas un poco más. Tanto la batería de “Doom” Schneider como el equipo de “Flake” Lorenz sonaban bastante limpias y equilibradas y el único que se perdía un poco en la mezcla era el bajista.
Sin pausa para coger aire, el grupo siguió con “B********” y “Waidmanns Heil”, una de mis favoritas del último disco, con fanfarria de introducción y efectos pirotécnicos sobre el escenario. Los temas del “Libe Ist Für Alle Da” dominaron en repertorio y “Keine Lust” fue la única invitada del “Reise, Reise”. Durante esta canción unas columnas de humo acompañaron a la música. También pudimos disfrutar de “Weisses Fleisch”, con el comienzo a cargo de Flake. El teclista hizo una especie de baile en medio de la canción, vestido con un traje de lentejuelas, compartiendo protagonismo con Schneider y su pequeño sólo de batería.
“Feuer Frei” nunca ha sido de las que más me gustan del grupo, pero el espectáculo que que montaron sobre el escenario hizo que resultase impresionante. No faltaron explosiones ni las máscaras con lanzallamas que permitieron a los guitarristas y cantante seguir actuando mientras escupían enormes lenguas de fuego. A continuación unos momentos de oscuridad sobre el escenario, que se volvió a iluminar a medida que descendía una única bombilla sobre una mesa con un gramófono. Junto la utilería, Till escuchaba la introducción de “Wiener Blut”, que comienza y se ve interrumpida hacia la mitad para que unos muñecos con forma de bebé y láseres verdes incorporados sean descolgados a mitad de altura entre el techo y el escenario, con las luces casi apagadas. La canción vuelve a arrancar con fuerza en el punto donde se interrumpió, hasta culminar con la explosión de los bebés, que se precipitan sobre el escenario.
El escenario se vuelve a quedar a oscuras y una única luz ilumina al bajista, que empieza a tocar los arpegios lentos de “Frühling in Paris”. Otro foco señala a Till, que empieza a cantar, y el resto de componentes no son nuevamente revelados hasta que suenan sus instrumentos. Todo el concierto fue un ejemplo de espectáculo, donde cada elemento forma parte integral de la experiencia que se quiere brindar al asistente. La siguiente canción, “Ich Tu Dir Weh”, también demostró este concepto al bajar Flake para molestar a Till quien, harto del incordio, se cargo al teclista al hombro y lo echó en una caja metálica. Tras un par de golpes, Till da unos pasos atrás, coge un cubo y una plataforma empieza a elevarlo sobre la caja metálica. En lo más alto, justo antes del estribillo, el cantante vuelca el cubo vertiendo sobre la caja metálica fuegos artificiales y chispas que hacen que esta prenda fuego y explote. Mientras arde, Till sigue cantando. Una vez apagado el fuego la plataforma desciende y el cantante sigue a lo suyo, mientras que un chamuscado Flake sale torpemente de la caja. Puro teatro.
La mitad del repertorio se superó con “Liebe Ist Für Alle Da”, que sonó muy bien, tras la que se pudieron volver a escuchar canciones de otros discos, como “Benzin”, para la cual Till salía al escenario armado con un lanzallamas que utilizaría en un “intruso” sobre el escenario al final de la canción. Más o menos a esta altura me dí cuenta que Flake tenía su equipo situado sobre una cinta andadora y se paseaba sin moverse del sitio.
“Links 2-3-4″, uno de los temas que más me apetecía escuchar, comenzó con un pequeño fallo de sincronización entre Till y el resto del grupo, que sería una de las pocas cosas que saldrían mal en toda la noche. En realidad daba igual, porque el público estaba completamente entregado. Con Landers y Kruspe en unos provocadores (“extensiones del escenario hacia la zona del público”. Gracias Ana), el sonido del comienzo de “Du Hast” hizo gritar una vez más a la gente. De hecho, la mayor parte de la canción la cantaron los asistentes, invitados por Till, mientras varias llamaradas salían del escenario, por arriba y por abajo, al compás de la música. El final de la canción la marcaron unas bengalas, dos dirigidas al aire sobre el público y otras dos desde la zona de la mesa de mezclas al escenario, disparando varias explosiones en éste. El grupo terminó de tocar con algunas llamas sobre las tablas.
Para “Pussy” cambiaron el micrófono central por uno que tenían añadido un arco sobre el que habían colocado varios consoladores. La canción no me entusiasma especialmente pero la gente pareció disfrutarla. Reconozco que me hizo gracia ver como el cantante se subía sobre un pene gigante y empezaba a echar espuma hacia el público llevando el cañón entre sus piernas de un lado al otro del escenario. La canción terminaría con un estallido y un orgasmo de confeti cayendo sobre nosotros. Muy sutil todo, como podéis ver.
Llegados a este punto el grupo se retira y vuelve para empezar con las propinas. “Sonne” es muy bien recibida y el cantante sigue invitando a la gente a acompañarle en los estribillos. Unos focos enormes acompañan a la canción y deslumbran al público. La única canción que hubiese cambiado sin dudar por otro tema fue “Haifisch” (por ejemplo, por “Du Riechst So Gut”) pero supongo que habría gente a la que le gustaría. Con Landers y Kruspe nuevamente frente a los micrófonos de los provocadores comenzó “Ich Will” y sobre el escenario volvieron a verse explosiones y fuego. El calor se sentía a distancia.
Después las luces volvieron a apagarse sobre el escenario y, la poco rato, el bajista Riedel se encargaba de dar comienzo a “Seemann”, en la que Flake nuevamente haría una de sus gracias, subiéndose a una barca hinchable y navegando sobre las manos del público. Llegó hasta un par de metros de donde yo estaba antes indicar que tenía que dar la vuelta para volver al escenario.
Para el gran final tenían elegida “Engel”, que empezó silbando Richard, otra vez frente al micrófono. La canción fue acompañada por el público, que no paró de aplaudir al final de la misma, mientras los músicos se retiraban, saludando, repartiendo púas y baquetas y dando las gracias en español. Entretanto, Flake finiquitaba la canción y cerraba el concierto, despidiéndose con una reverencia.
Me despedí de los alemanes y el chaval de Madrid después de intercambiar algunas impresiones y me fui a casa con el firme propósito de volver a verles en cuanto tuviese la oportunidad.
Acabo de llegar de ver a Rammstein
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11
Nov 09
La crónica para cuando haya recuperado las fuerzas.
Rammstein – Du Hast (Live from Volkerball) [04m20s]
Rammstein de gira por España
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06
May 09
Veo en Blabbermouth las siguientes fechas:
Nov. 10 – Spain Madrid Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid
Nov. 12 – Spain Barcelona Pavelló Olímpic de Badalona
Nov. 14 – Spain Bilbao Bizkaia Arena
En esta ocasión creo que sí iré.
Rammstein – Du Hast (Live Aus Berlin) [04m35s]